Garza del ganado

Garza del ganado

Profr. Juan Vidal Castillo

Es una especie de ave pelecaniforme de la familia Ardeidae que vive en todas las regiones tropicales, subtropicales y templadas del planeta incluida la Reserva Ecológica Sierra de Álamos.

 

 

Fue descrita científicamente en 1758 por Linnaeus en su obra Systema naturae como Ardea ibis, aunque fue trasladada a su género actual por Charles Lucien Bonaparte en 1855.

 

 

El nombre de su género, Bubulcus, es la palabra latina que significa “pastor”, en referencia a la asociación de esta especie con el ganado, al igual que su nombre común. Ibis, tanto en latín como en griego, es la palabra que designaba a otra ave zancuda, el ibis sagrado.

 

 

Es la única especie del género Bubulcus, aunque algunos expertos consideran especies separadas a sus dos subespecies.

 

 

A pesar de sus similitudes en el plumaje con las garcetas del género Egretta está más cercanamente emparentada con las garzas del género Ardea.

 

 

Originaria del Viejo Mundo, ha colonizado con éxito y gran rapidez el resto de los continentes, estando solo ausente en la Antártida.

 

 

Es un ave esbelta de color blanco adornada con plumas doradas o anaranjadas en la cabeza y cuello en la temporada de cría. Anida en colonias, generalmente cerca del agua y a menudo con otras aves zancudas.

 

 

Algunas poblaciones de garcilla bueyera son migratorias mientras que otras únicamente realizan dispersiones cortas tras la cría.

 

 

Las garcillas bueyeras adultas tienen pocos predadores, pero otras aves y mamíferos suelen saquear sus nidos.

 

 

La principal causa de mortalidad de sus pollos es la inanición.

 

 

Los pollos también pueden sufrir déficit de calcio por falta de vertebrados en su dieta y además pueden morir al ser perturbados por otras aves.

 

 

Esta especie a pesar de quitarle las garrapatas y las moscas al ganado, ha sido vector de enfermedades que se extienden por medio de las garrapatas y también puede resultar un peligro para la seguridad aérea en los aeropuertos.

 

 

La notable expansión de la zona de distribución de la garcilla bueyera representa una de las mayores historias de éxito de las aves.

 

 

Desconocida en Norteamérica antes de 1952, ahora es abundante en la mayor parte del continente.

 

 

Se expandió desde África hasta el noreste de Sudamérica en las décadas de 1870 y 1880.

 

 

Más recientemente ha colonizado la región de Australasia. A diferencia de otras garzas y garcetas, esta especie se alimenta sobre todo en campos secos y a menudo sigue al ganado (o a otros animales) a la espera de insectos que salgan huyendo de los rebaños.

 

 

ESTADO DE CONSERVACIÓN:
Es posible que la población de América del Norte aún esté creciendo, aunque no tan rápido como en años anteriores.

 

 

En los hábitats septentrionales de las garzas, puede competir con especies autóctonas por los sitios de nidificación.

 

 

Se cree que en algunos casos su presencia ha desplazado a las garzas o garcetas autóctonas.

 

 

No obstante, su impacto negativo suele ser nulo o muy reducido para las especies autóctonas.

 

 

 

FAMILIA:
Garzas, garcetas y garcillas.

 

 

 

HÁBITAT:
Granjas, pantanos y bordes de autopistas; a menudo cerca de rebaños de ganado. Está muy diseminada en cualquier tipo de campo abierto, lo que incluye pasturas, campos arados, terrenos de césped y bordes de caminos.

 

 

También se ve en hábitats acuáticos, entre ellos, campos inundados o pantanos.

 

 

 

COMPORTAMIENTO ALIMENTARIO:
En general, busca alimento en bandadas en campos secos, muy a menudo en asociación con animales de pastoreo (en general se trata de ganado vacuno o equino en América del Norte, pero en otros continentes también pueden ser elefantes, camellos, cebras, venados y muchos otros).

 

 

Los animales ahuyentan a los insectos del pasto y luego las garcillas los capturan. En ocasiones, la garcilla bueyera puede seguir a tractores o cortadoras de pasto con el mismo objetivo.

 

 

 

HUEVOS:
Pone de 3 ó 4, a veces entre 1 y 9. De color azul pálido.

 

 

La incubación la realizan ambos sexos y dura entre 21 y 26 días.

 

 

 

CRÍA:
Ambos padres alimentan a la cría mediante regurgitación. Las crías comienzan a trepar por los alrededores del nido a los 15 ó 20 días de vida y comienzan a volar entre los 25 y 30 días.

 

 

Se vuelven independientes aproximadamente a los 45 días.

 

 

 

DIETA:
A diferencia de las demás garzas, se alimenta en hábitats herbáceos relativamente secos, a menudo acompañando al ganado u otros grandes mamíferos para atrapar a los insectos (arañas y polillas) y pequeños vertebrados (ranas) espantados por estos, costumbre de la que recibe su nombre.

 

 

Cuando se asocia con animales que pastan en el campo, su dieta se compone mayormente de insectos grandes, en especial saltamontes, grillos y moscas.

 

 

En otros lugares puede alimentarse de cangrejos de río, lombrices, serpientes, polluelos, huevos y, a veces, de peces. Puede buscar carroña en la basura.

 

 

 

NIDIFICACIÓN:
Suele reproducirse por primera vez a los 2 ó 3 años de edad.

 

 

Se reproduce en colonias, por lo general en conjunto con colonias ya establecidas de otras garzas y garcetas, a pesar de las importantes diferencias de hábitat que requiere su alimentación.

 

 

El macho establece el territorio de apareamiento (dentro o cerca de la colonia) y se exhibe para atraer a una pareja.

 

 

Las exhibiciones incluyen estirar el cuello y levantar las plumas balanceándose de lado a lado y hacer vuelos cortos con aleteos pronunciados y exagerados. Nido: se encuentran en las colonias, en árboles o arbustos y a menudo en pantanos o en una isla.

 

 

El nido (construido principalmente por la hembra con los materiales que trae el macho) consiste en una plataforma o cuenco poco profundo hecho con ramas pequeñas; a menudo el ave le agrega ramas pequeñas con hojas.

 

 

 

MIGRACIÓN:
Es una especie muy migratoria. Las aves de las zonas de reproducción del norte de América del Norte pueden pasar el invierno en las Antillas y Bahamas, Centroamérica y el norte de Sudamérica.

 

 

La dispersión de las crías puede abarcar grandes distancias e incluso miles de kilómetros en direcciones aleatorias.

 

 

Es probable que este comportamiento haya ayudado a la especie a colonizar casi todo el planeta.

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