Fuego amigo para Pompa

Por: Francisco González Bolón

Para el Secretario de Gobierno de Sonora, Miguel Ernesto Pompa Corella, todo lo que se dice acerca de su escasa habilidad para ocupar ese puesto, se trata de “fuego amigo”.
El número dos en el organigrama estatal asume que alguien trae una campaña en su contra para eliminarlo de su cargo y por ello lo acusan inclusive de haber comprado en poco tiempo una casa en la colonia Pitic de Hermosillo.
Claro, él aclara que la compró hace rato y que inclusive ya la ha anotado en una o dos ocasiones, no recuerda bien, en su declaración patrimonial.
Debe ser difícil para un funcionario público acostumbrado a las lisonjas de sus colaboradores o amigos el escuchar las voces que le reclaman no haber podido con el paquete y que si se mantiene ahí es porque es muy amigo de quien debe ser amigo. Así de sencillo.
En la realidad, alejados de la hueca palabrería, algunos de los detonantes de conflictos durante el actual gobierno estatal, han sido la represión y la escasa capacidad para conciliar.
La operación política ha estado alejada de la Secretaría de Gobierno y eso se ha traducido en golpeteo, físico o mediático, contra quienes piensan diferente. Está el caso de los maestros opositores a la reforma educativa o los yaquis de Loma de Bácum.
En ambos asuntos, las posturas han sido irreconciliables porque Pompa Corella ha utilizado un criterio partidista y ha cerrado su mentalidad a opciones de solución que desde hace mucho ya hubieran relajado el clima de tensión que se vive con esos grupos de la sociedad.
Lo bueno es que Pompa Corella tiene la autoestima muy alta y dice que la política es su vocación y por ello está donde está. Pero el Secretario debe entender que a la actitud hay que agregarle aptitud y, sobre todo, inteligencia.
Y, como si presintiera algo, dice que él ha sido quien más ha insistido para que haya cambios ya en el gabinete estatal. Le vamos a conceder el beneficio de la duda. Y ojalá haya sido sensato como para entender sus propias palabras: las condiciones cambian y los interlocutores deben ajustarse en base a esas circunstancias.
Posiblemente en el escenario de los tres primeros años de la administración haya bastado la inoperancia política mostrada en la Secretaría de Gobierno.
Pero hoy, debe aceptarse, hay otros actores en la escena política de Sonora, derivado del golpazo al PRI en las elecciones del 1 de julio. Esa sola razón por sí misma debe entenderse como la falta de oficio político de un grupo que no supo atender eficazmente los reclamos de la población y por ello la sociedad le pasó la factura.
Hoy, como para el PRI, la consigna de renovarse o morir es muy válida para la Secretaría de Gobierno en Sonora.
De otro modo, el descarrilamiento del tren puede traer fatales consecuencias.
Y que conste en actas, como dicen los juristas, que esto no se trata de “fuego amigo”, pues ni siquiera conozco personalmente al Secretario de Gobierno.
Ahora sí que, como por ahí se dice, cada quien sus traumas.
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