Festejan en el panteón

Festejan en el panteón

Oviel Sosa

Un escenario distinto a la que puede plasmar una fiesta, donde se celebra a quienes tienen la dicha de contar con su madre en vida, porque hay personas cuya realidad es otra. La conexión que hacen con su mamá la realizan a través de recuerdos, porque su señora madre dejó de existir de manera terrenal.

 

 

En el Panteón del Carmen (Nuevo) el contexto fue distinto a otros días, cuando el lugar luce sombrío. El señor Manuel Gutiérrez Cervantes, de 78 años de edad, se posó a un lado de la tumba de quien fue su esposa, quien llevara por nombre Yolanda Galindo, quien falleció hace seis meses a los 72 años. Este Día de las Madres para Don Manuel y su familia el festejo fue diferente. Sus hijos Marisa y Jesús Gutiérrez, junto con sus nietos, Marco Antonio y Víctor, le cantaron “Las Mañanitas” a un costado del sepulcro donde descansan los restos de la señora Yolanda, cuando en años pasados lo hacían en presencia de ella.

 

 

A diferencia de la familia Gutiérrez, quienes acudieron por primera vez al camposanto en un festejo de 10 de mayo, para la familia Paredes Dórame el asistir al camposanto a celebrar el Día de las Madres es ya una costumbre debido a que su mamá falleció hace 39 años y desde entonces año con año la acompañan.

 

 

Por su parte, la familia Quiñones Pérez aprovecha la fecha para contratar unos músicos y a un lado de la última morada de su progenitora le entonan las canciones que en vida eran de su agrado.

 

 

La familia Lizárraga Delgado se junta y pasa un rato con su madre, que murió hace seis meses de un infarto. La familia Salazar Huerta hace lo propio: Reunirse y sentarse por un lado de la tumba de su progenitora.

 

 

La señora Rosa María Chávez Fonseca limpia la tumba de su madre y le coloca flores, actividad que efectúa con gran apego, así como en su momento su mamá le dedicaba tiempo para cuidarla.

 

 

El señor Armando Ramírez barre el sepulcro de quien fuera su esposa, quien llevara el nombre de María Castillo; la señora que murió en 1980, por lo que él, junto con sus hijos, asisten a la necrópolis para rendirle tributo en este día especial.

 

 

Es así como en medio de recuerdos, música y flores la gente que acude al cementerio a festejar el Día de las Madres, donde no pueden abrazarlas como ellos quisieran porque se adelantaron en el camino, pero en su mente se traza su rostro, su sonrisa y la recuerdan como era en vida lo que crea un ambiente de nostalgia y dibuja un contexto que le da un colorido atípico al Panteón del Carmen, uno que proyecta esencia y otorga tintes de vida a un sitio gris y funesto.

 

 

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