Entre futbol y campañas

Por: Francisco González Bolón

Uno quisiera sustraerse en estos días que corren a los encantos del ir y venir de una pelota por las canchas.
De más está decir que el campeonato mundial del futbol acapara la atención de millones de personas en estas y otras latitudes, sobre todo cuando el equipo de casa se dispone a enfrentar 90 minutos más de nerviosismo para quienes detrás del televisor están viendo cómo batallan para llevar la esférica hacia el marco rival.
Pero la realidad es terca y nos ubica. Debemos trabajar y, sobre todo, escuchar día con día cómo los candidatos de uno y otro partido se lanzan puyas, inventan “san benitos” y se adjudican logros que se habrán de facturar a nombre del ciudadano si el 1 de julio obtienen la victoria en las urnas.
Desde hace varios días se han presentado algunos sucesos en los que cierto sector cree ver un “compló” contra Sonora, tanto así que las autoridades decidieron salir ayer para pedir “que no panda el cúnico”, como solía decir el famosos Chapulín Colorado, que para nada nos habrá de servir si en realidad a alguien se le ocurre soltar los tigres para llevar agua a su molino.
Si la violencia es real, hay que tener cuidado porque Sonora merece paz y estabilidad. Pero si es “artificial”, entonces roguemos a los mandones de todos los colores que calmen sus ansias de novilleros porque la violencia siempre habrá de generar más violencia.
Así se las gastan y ya no nos debe extrañar porque en momentos de euforia electoral los unos y los otros se llevan pesado y son capaces de cualquier cosa con tal de enfundarse en la casaca de víctimas, aunque entre las patas de los caballos se lleven la bendita voluntad popular al meritito barranco.
Para fortuna de nosotros los mortales, faltan pocas horas para que la miel de las promesas y el encanto de la demagogia se apaguen durante una veda electoral que llevará directamente a la jornada del 1 de julio.
Ese día, encuestas, pronósticos y discursos ya no valdrán. Todo se resumirá a una sola duda: ¿Se animará una mayoría superior al 50% a acercarse a las urnas, con lo cual se le da al traste a cualquier asonada de fraude? O, sencillamente, ¿seguiremos en el conformismo de dejar que unos cuantos elijan por todos?
Hoy más que nunca es tiempo de construir una sociedad fuerte, con menos gobierno. Que sean los ciudadanos los que impulsen el desarrollo de la nación, el estado y los municipios y que quienes sean elegidos para servir, que sirvan.
Así de sencilla es la fórmula. ¿Podremos alcanzarla este 1 de julio? Que todos los dioses así lo permitan.
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