Enfrentaré rezagos: “Chayito” Quintero

Enfrentaré rezagos: “Chayito” Quintero

Alcaldesa electa dice que en Navojoa ha faltado voluntad para hacer cosas

Gerardo Armenta (Segunda parte de 3)

–¿Qué pasó entonces?
–Logré hacerme licenciada en Educación Básica. Fue aquí en Navojoa donde terminé esos estudios, porque mi primera plaza me la dieron en Nacozari de García. Y allá estuve. Posteriormente me dieron cambio a Empalme, y de Empalme me vine a Navojoa porque ya me había casado.

–¿Cuándo y con quién se casó?
–Me casé en 1981. Mi esposo es maestro y jubilado también de la Técnica No. 5. Mi esposo es el profesor Francisco Escoboza Pestaño, también muy querido y apreciado por sus alumnos. Él es nacido en Navojoa, pero criado en Empalme. Hay historias muy graciosas entre él y yo.

–Cuente una…
–Lo que pasa es que nos conocimos en una fiesta en la Plaza del Tinaco, en Empalme. Es una plaza muy relevante allá. En aquel entonces yo tenía 16 y él tenía 20 años de edad. Yo me fui a estudiar a la Normal y no lo volví a ver. Y casualmente, después de tres años, nos volvimos a encontrar. Yo me fui a estudiar a Hermosillo y él también. Vivíamos en la colonia Amapolas. Yo vivía por la calle Eucalipto. Y, a espaldas de mi casa, vivía él por la calle Álamos. Y jamás nos vimos.

–¿En serio?
–Nunca nos vimos. Lo que es el destino. Regresamos a Empalme y allí es cuando nos volvemos a ver.

–¿En Hermosillo jamás supieron que estaban tan cerca?
–¡Jamás! Podría decirse que estábamos pared con pared. La barda de atrás pegaba con la barda donde yo vivía. Y nunca nos vimos.

–¿El amor ya había surgido entre ustedes?
–No, no. Pues sí lo había visto sólo una vez, cuando lo conocí.

–¿Y le gustó desde la primera vez que lo vio?
–¡Claro! Era un tipazo el hombre. Y chamaca que era una.

–¿Qué sucedió después, en
Empalme?
–Él ya había ido a estudiar Artes y Oficios. Yo también había estado en la Normal. Llegamos a Empalme, y órale, ¿qué pasó? Pues ya había pasado todo eso de que estábamos allá y nunca nos vimos, ¿verdad? Pero en fin. Así es el destino cuando ya quiere juntar a las personas. Y tiene sus señales. Yo soy creyente de todas esas cosas. Y nos vimos él y yo, y nos pusimos de novios. Nos casamos al año y medio de noviazgo, y hasta la fecha. Ahora el 7 de junio acabamos de cumplir 37 años de matrimonio. Hemos tenido altibajos, porque fuimos una pareja que siempre anduvo sola. Trabajamos en Nacozari y en muchas otras partes. Solos siempre, luchando y luchando, pero siempre juntos. Y llegamos a Navojoa porque él trabajaba en una primaria y le salieron horas en la Técnica 5. Se vino él y ahí vengo yo también. Pedí mi cambio y ya tenemos aquí 32 años.

–¿Ha sido usted feliz, maestra?
–¡Muy feliz!

–¿Cuál es la fórmula?
–Yo disfruto mi vida, disfruto a mi familia, disfruto la vida en general. Esta actitud positiva se refleja en las personas, porque se te ve la felicidad. Esta es una realidad.

–¿Es complicado alcanzar la
felicidad?
–Mira, a veces la gente vive añorando cosas que pueden ser o que no pueden ser. Gerardo, yo creo que el día que el ser humano valoremos lo que tenemos, en esa medida vamos a ser felices. Insisto: a veces vivimos pensando en lo que pudo ser y no fue y dejamos de lado lo más bonito que tenemos: la familia, los hijos, la vida, el amigo cercano, tu trabajo. Entonces, todos venimos aquí con una misión. A veces nos quejamos de todo y de nada. A veces te estás quejando de que no puedes caminar, porque te duele un dedo, sin ponerte a pensar que hay una persona tirada en una cama y que jamás se va a poder levantar. ¿Por qué te comparas con el que más tiene? Compárate con el que menos tiene. Y así te darás cuenta de lo afortunado que eres.

–¿Así es su filosofía personal y
de vida?
–Esta es mi filosofía. Siempre he estado bajo esos principios; es decir, comparándome con el que menos tiene y así valoro lo que tengo yo.

–¿Qué significan para usted
los bienes materiales?
–No mucho. Soy una persona que vive de su trabajo. Tenemos lo necesario o lo suficiente. Mi esposo y yo siempre hemos luchado para ganar mejor. Él es maestro jubilado. Siempre he ganado un poquito más que él. Hemos cuidado lo que tenemos, porque mi esposo es un hombre muy honesto, muy recto, que no toma y no fuma. Tenemos dos hijos: una es doctora en Educación, dirige la escuela Rafaela Rodríguez. Tenemos también un hijo arquitecto. También tenemos cuatro nietos por parte de mi hija. Los cuatro son preciosos y son la alegría nuestra. Familiarmente llevamos una vida sencilla, honesta y de trabajo.

–¿Podría decirse que usted ha
alcanzado el clímax de la felicidad?
–En lo personal me siento muy realizada y muy contenta. Y no sólo porque la ciudadanía nos brindó su confianza en las elecciones. Mi realización es plena. Todos los días me levanto y lo primero que hago es verme al espejo y abrir la ventana. Tengo esa manía que me sirve para ver el sol. Nunca me levanto de mal humor, creo que eso se reflejaría. Tú me conoces, Gerardo, y siempre me has visto igual, siempre he sido la misma. Me levanto a las cinco de la mañana y voy al gimnasio. Lo hago por salud, por mantenerme sana. Me gusta hacer mucho ejercicio. No tomo, no fumo. Siempre he procurado prepararme: me hice licenciada en Educación, también me hice licenciada en Ciencias Sociales. Tuve oportunidad de hacer la maestría en Pedagogía, al igual que la maestría en Educación, Campo y Formación Docente, y terminé con un doctorado en Educación. Mi esposo es doblemente licenciado: en Ciencias Sociales y Ciencias Naturales, y en Docencia Tecnológica. También tiene maestrías. Somos personas que siempre a nuestros hijos les hemos pregonado con el ejemplo.

SIN VARITA MÁGICA
Si bien reconoció que no trae consigo una varita mágica, María del Rosario Quintero Borbón dijo que, con base en un diagnóstico, enfrentará los rezagos y problemas históricos de Navojoa.
–“No soy maga”, definió la presidenta municipal electa.
Anunció:
“Voy a gestionar todo lo que pueda y voy a estar rindiendo cuentas con mucha transparencia”.
En ese sentido, reconoció que tiene “voluntad de más”.
Expuso que en la comunidad navojoense hay un compromiso en cuanto a que “vamos todos juntos”.
Incluso, describió, se siente una felicidad en la gente.
Y añadió:
“Es como si se hubiesen tumbado una losa de encima”.

–¿En qué momento apareció la política en su personal horizonte?
–Aparece cuando yo estaba en la Zona Escolar 14, en Huatabampo. Allí abarcaba las escuelas de Huatabampo, Etchojoa y Benito Juárez. Lo que pasa es que en aquel entonces yo estaba en el Partido Acción Nacional, y en el PAN ven en mí una posibilidad; por eso me mandan como una opción de participación por la diputación federal, porque no tenían candidato. Eso fue en el 2006; entonces, no tuve oportunidad de hacer campaña ni nada.
–¿Y cómo le hizo?
–Lo que me avalaba es que yo había andado por todos los municipios trabajando como maestra y por eso pensaron que yo era una buena opción. Y siendo una novata en política, participo como mujer de retos que soy.

–¿Fue suficiente con eso?
–Ya me habían escuchado hablar. Y sabían cómo me gustaba trabajar con la gente. Debo decir que en 2006 estuvimos a punto de lograr el triunfo, pero desgraciadamente no se pudo.

–¿Qué fue lo que pasó?
–Créeme que a lo mejor mi Dios no tenía eso preparado para mí. Y nunca me cansaré de agradecerle. Porque, cuando yo pierdo la diputación federal en 2006, en agosto se emitió inmediatamente el llamado boletín para todos los supervisores escolares en el Estado. Participo, y por mi currículum obtengo el primer lugar para la jefatura de sector, el puesto máximo dentro de la educación. Y así me jubilo. De haberme ido a la diputación federal no habría participado para la jefatura de sector, porque habría estado en comisión. Entonces, por eso digo que mi Dios tenía algo mejor para mí. Esto fue el proyecto por el que había luchado tanto. Y, como te digo, así me jubilé años después, el 2009, el 1 de septiembre.

–¿Qué hizo posteriormente?
–En Álamos me invitaron a participar como secretaria del Ayuntamiento. Yo también había trabajado en Álamos en la jefatura de sector. Igual fui directora de la escuela Bartolomé M. Salido durante seis años, es la escuela que está atrás del museo. Yo considero que hice un buen trabajo, por eso las personas se fijaron en una servidora y me propusieron para la Secretaría del Ayuntamiento, donde estuve trabajando dos años. Posteriormente se me postuló para la Alcaldía de Álamos, pero no alcanzamos suficientes votos.

–¿Qué hizo a continuación?
–Después me invitaron a la Coordinación para la Prevención del Delito en el Sur del Estado. La invitación fue para coordinar todos los programas preventivos de la Secretaría de Seguridad Pública de la Entidad. Le entramos y considero que hicimos muy buen trabajo por el hecho de ser maestra. Tratamos todos los delitos patrimoniales, los sociofamiliares y los de alto impacto. Trabajamos en escuelas primarias, secundarias, preparatorias y universidades, a donde llevamos el mensaje que se quería plasmar. También hicimos un programa integral con instituciones de nivel superior. Creo que realizamos un buen papel.

–¿Y después?
–De allí nos invitaron a participar en Navojoa en la Secretaría de Desarrollo Social, donde estuvimos un año y medio. Allí, en corto tiempo, logramos la gestión de 513 cuartos casa-habitación. También llevamos más de mil 200 pisos firmes y un sinfín de apoyos a la ciudadanía.

–¿Tuvo problemas en la Secretaría de Desarrollo Social navojoense?
–Creo que fue una etapa que terminó.

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