El trabajo de encontrar trabajo

“Siempre que te pregunten si puedes hacer un trabajo, contesta que sí y ponte enseguida a aprender cómo se hace”. Franklin D. Roosevelt

Cientos de jóvenes están egresando este verano en búsqueda de opciones laborales que les permitan aplicar su potencial personal y profesional.
Según Manpower México (2014) el salario promedio mensual de un profesionista en México es de alrededor 13 mil pesos, mientras que una persona con estudios de preparatoria obtiene en promedio un salario mensual de casi 8 mil pesos.
Sin embargo, la realidad es que no hay trabajo para todos debido al bajo crecimiento económico de nuestro país en los últimos años. Para aquellos con licenciatura o ingeniería, la tasa de desempleo asciende a 10.7%, mientras que para quienes cuentan con educación media superior esa cifra es de 8.8%, según la Secretaría del Trabajo y Previsión Social. ¿Qué hacer entonces ante esta situación?
Muchos jóvenes optarán por salir de su región y buscarán alternativas laborales en otros rincones de México. Otros tocarán puertas en las pequeñas y medianas empresas que representan más del 90% de las organizaciones productivas.
Ahora bien, en el proceso de búsqueda laboral en cualquier ciudad, es fundamental tener muy claro qué es lo que tenemos para ofrecer a una empresa. Es decir, las características personales y profesionales que pueden ser valoradas por una organización. Si una persona no conoce íntimamente sus ventajas, difícilmente logrará que un potencial empleador esté convencido de que es la persona indicada. No olvidemos que para poder vendernos, tenemos que ser nuestros principales compradores.
Uno de los problemas más comunes de los que aspiran a una vacante, es que no tienen suficiente confianza en sí mismos, por eso en lugar de salir a ofrecer sus servicios profesionales contemplando las necesidades del otro, van a pedir un empleo. La diferencia de actitud entre ir a pedir algo o ir a ofrecer, es enorme. Si vamos a pedirle algo a alguien, y éste nos lo da (se trate de un empleo o cualquier cosa) siempre le estaremos debiendo algo. En cambio, si salimos a ofrecer lo que sabemos hacer, le damos algo por lo que a cambio el empleador nos pagará un sueldo.
Si vamos a encarar la búsqueda laboral como una “venta profesional”, lo primero que tenemos que tener en cuenta es la necesidad de nuestro cliente (empleador). Para eso, deberíamos identificar primero, cuál es el tipo de empresas que busca un perfil profesional como el nuestro.
Buscar trabajo es un trabajo, y como tal requiere que hagamos bien los deberes. Significa que manejemos adecuadamente las herramientas que nos permitirán acceder a un empleo mejor. Se trata de tener un muy buen currículum y una carta de presentación atractiva, que despierte en el potencial empleador el deseo de conocernos. Ocuparnos de preparar nuestras redes de contactos, ya sea a través de las agencias de colocación de personal, relaciones directas en empresas o recomendaciones de amigos y familiares.
El objetivo de encarar adecuadamente la búsqueda laboral es que logremos el mejor resultado en el menor tiempo posible. Para eso, es importante que tomemos conciencia de que las oportunidades difícilmente vienen a golpear nuestra puerta. La mayoría de las veces, somos nosotros los que tenemos que salir a buscarlas.
Finalmente, sepamos que salir a buscar las oportunidades ocultas implica golpear puertas donde no sabemos si existen o no vacantes. Por eso, tenemos que estar preparados para recibir como respuesta una larga lista de no, no, no, con el convencimiento de que finalmente hay un sí que está esperando, para que demostremos que podemos serles muy útiles al otro, y para eso se nos va a retribuir. Usted, ¿qué piensa?

Twitter: @rafaelroblesf
El autor es director del Tec de Monterrey Unidad Navojoa

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