El resurgimiento del Valle del Mayo

La situación nacional era caótica cuando arribó a la Presidencia de México el general Álvaro Obregón. La toma de posesión del oriundo del Mayo y posterior transformación del país que implementó desde la capital, las describe en un estilo poético un autor desconocido, que plasmó su visión en un pequeño libro editado en 1922, del cual a continuación me permito transcribir unos fragmentos:
“Así llegó por fin, el 1 de diciembre de 1920 y con esta fecha la exaltación al poder del hombre que tanto había luchado por la Patria. El Palacio Legislativo escuchó esa noche palabras de adhesión y cariño. Cuando la aurora del día primero de diciembre alumbró el Valle de México, el pueblo de Cuauhtémoc tenía un jefe, un mandatario, elevado a tal poder por sus mismos merecimientos. ¡Dura ha sido la lucha! Obregón llegó a la primera magistratura de la Nación por su propio valer… Después de diez años de espantosa revolución, México era la enferma, cuya sangre casi concluida no tenía fuerzas ya para levantarse más. Obregón ha sido el médico sabio que ha sabido inyectarle, con paciencia y acierto, vida, fuerza y energía.”
Álvaro Obregón se forjó en el trabajo en la región del Mayo. ¿Cómo no impulsar el desarrollo de su tierra natal? Si aquí fue donde, desde su juventud, había dado muestras de su vocación empresarial como describen M. A. Vázquez Ruiz y Ma. del Carmen Hernández Moreno en Frontera Norte “Región y grupos económicos en Sonora. Breve itinerario de su integración (1910-1950)”, al afirmar que fue productor de arroz y garbanzo para exportación y siempre mostró creatividad e ingenio para los negocios. También que en 1911 inventó una cosechadora de garbanzo y en 1917 promovió la integración de la Liga Garbancera.
¿Cómo no apoyar a su región de origen? Si aquí inició su carrera política y militar cuando se enroló en las fuerzas de Francisco I. Madero que combatían a Porfirio Díaz; en 1911 fue presidente municipal de Huatabampo; si al tiempo lucharía contra las fuerzas rebeldes de Pascual Orozco y después contra el Gobierno de Victoriano Huerta al recibir de manos del gobernador Pesqueira el nombramiento de jefe de la Sección de Guerra de la Secretaría de Gobierno.
¿Cómo no voltear la mirada a este valle? Si de aquí salieron cientos de indígenas mayos para formar múltiples batallones revolucionarios encabezados por él mismo a favor de Madero y, después en 1920, en contra de los carrancistas. También contra estos últimos lucharon los mayos bajo el mando de Plutarco Elías Calles y cientos más a las órdenes del coronel Antonio A. Guerrero en otro frente, Agua Prieta, Sonora.
Fue así como la región del Mayo, según palabras de don Manuel Hernández Salomón, ex cronista de Navojoa, “se movió al compás del reloj del entonces presidente de la República, el C. Álvaro Obregón”.
Bajo su mandato se integró en Navojoa la Cámara Agrícola y Comercial del Río Mayo (con el propio Álvaro Obregón como accionista y presidente honorario) para regular la agricultura y la actividad comercial con influencia local y en los valles del Yaqui y de El Fuerte, Sinaloa; se inició la construcción del Mercado Municipal en el terreno que después ocuparía la famosa tienda (hoy ya desaparecida)“La Ciudad de París”; se protocolizó la sociedad Byerly Hermanos; los señores Ortiz y Aguilar abrieron la primera botica llamada Botica Nueva; se instaló una empresa para la fabricación de hielo, sodas y generación de energía eléctrica y se inauguró la Escuela Oficial para Varones Talamantes, bajo la dirección del profesor Leonardo R. Magaña.
También se llevaron a cabo grandes obras, como la apertura del ferrocarril Navojoa-Yavaros y trabajos de recuperación de este puerto; se rehabilitó la red ferroviaria Navojoa-Álamos y el puente del Río Mayo y se aprobó el proyecto para unir Navojoa con Kansas City, Missouri, Estados Unidos, a través del Estado de Chihuahua, aunque posteriormente éste se detuvo y no se concretó.
En pocas palabras: el Valle del Mayo resurgió de la mano de un hijo suyo, desde la Presidencia de la República.

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