El Portón, a merced de ladrones

C..uando uno desea voltear hacia otro ..lado y dejar de hablar sobre el grave .problema de la seguridad en Cajeme, la realidad nos ubica de nuevo.
En el ejido Vicente Guerrero, comunidad mejor conocida como El Portón, los vecinos se reunieron la tarde de ayer para ponerse de acuerdo: o las autoridades policiacas hacen algo contra los ladrones o, definitivamente, ellos harán justicia por su propia mano.
No es que uno esté de acuerdo en esa decisión, pero en el fondo es entendible el enojo, la irritación, de los habitantes de esa otrora tranquila comunidad que se encuentra a menos de cinco minutos de Ciudad Obregón, en la comisaría de Providencia.
Nada es peor para un ciudadano que el saber profanada su intimidad cuando un ladrón ingresa a su domicilio y, además de llevarse todo lo que esté a su alcance, escudriña hasta el último rincón.
Y eso se agrava, en el caso de los habitantes de El Portón, cuando lo que se llevan los amantes de lo ajeno es el artículo indispensable para dotarlos de agua potable cotidianamente, un servicio más que importante para cualquier familia.
“Tiro por viaje”, como se dice coloquialmente, los rateros atracan escuelas, viviendas y negocios de la comunidad y no hay quien les ponga freno. De ahí la escalada de enojo por parte de los vecinos. Con justa razón.
Vaya usted a saber, como lo comentaron algunas de las personas presentes en la reunión, si los delincuentes estén de acuerdo con los agentes de la Policía porque no se ve que hagan algo para detenerlos, a pesar de que ya saben quiénes son y hasta dónde viven o guardan el material hurtado.
Si así fuera, definitivamente estaríamos hablando de que la descomposición de las corporaciones encargadas de velar por el orden y seguridad de los ciudadanos, es más que evidente y, por lo mismo, denigrante para los agentes y repugnante para la sociedad.
Ah, pero el encargado de cuidar que los policías a sus órdenes sigan el buen camino, más bien está encerrado bajo cuatro paredes y solamente asoma el rostro para comprobar si hay o no periodistas a su alrededor para evitar que lo incomoden con sus preguntas.
Definitivamente, Faustino Félix Chávez, como Alcalde, y Antonio Gutiérrez Lugo, como Secretario de Seguridad Pública, se van con más pena que gloria en este y muchos otros aspectos de su compromiso. Se les fue de las manos la prevención de robos, asaltos, lesiones y homicidios.
Siempre vieron a las autoridades estatales o federales como los encargados de poner orden, cuando la población confió en ellos para endilgarles esa mayúscula responsabilidad.
A menos que ningún compromiso sientan las actuales autoridades con el pueblo pues más que el voto ciudadano, fueron las artimañas electorales las que las colocaron en sus puestos públicos y por lo tanto se lo deben más al orquestador de los fraudes que a la ciudadanía.
A menos que sea por eso…
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