El ferrocarril en el Mayo

(Director del Hospital General de Navojoa)

 

La economía de Sonora y Sinaloa en los siglos XVI y XVII estuvo basada en la minería, pero durante los siglos XVIII y XIX la situación económica de la región tuvo su declive de manera lenta y persistente como consecuencia del agotamiento de muchas minas, la caída de los precios y la inestabilidad política. En esos años, se transportaba la mercancía mediante la utilización de diligencias y carretas, con el retraso que esto generaba por las grandes distancias, los caminos deficientes y la inseguridad imperante.
El medio de transporte que facilitó el traslado de minerales desde Álamos hacia el resto del país y del mundo fue el ferrocarril, y el ramal que se construyó entre esa ciudad y Navojoa fue la puerta que se abrió para facilitar su comercialización.
Los trabajos para establecer ese ramal del “Ferrocarril de Cananea, Río Yaqui y Pacífico, S. A.”, propiedad de la Compañía Ferrocarril Sud Pacífico de México, iniciaron en 1907 y se inauguró el 1 de enero de 1908, como lo afirma el cronista de Álamos, Juan Carlos Holguín Balderrama en un artículo que publicó en abril de 2010 bajo el título “Y el progreso llegó a Álamos”: “…habiendo localizado un periódico alamense llamado “El Distrito de Álamos” del 5 de enero de 1908, encuentro que la fecha oficial de la inauguración fue el día primero de enero y que fue un triste y deslucido evento”.
Sin embargo, este medio de transporte no había incluido a Álamos durante más de 25 años, ya que, como nos cuenta Federico García y Alva (“Sonora Histórico”, escrito entre 1900 y 1909, por encomienda de Don Ramón Corral): “…el 6 de mayo de 1880 se dio el primer barretazo para la construcción del ferrocarril en Sonora en el barrio denominado Punta Arena en el Puerto de Guaymas y el 17 de noviembre del mismo año se probó la primera locomotora que llegó al Estado. El 19 de enero de 1881 fue inaugurado el primer tramo de 10 kilómetros y el 4 de diciembre del mismo año se inauguró, con verdadero entusiasmo y fiestas preparadas al efecto, el tramo de Guaymas a Hermosillo.”
Posteriormente se finalizarían los trabajos ferroviarios que enlazaron Guaymas y Nogales en 1882 por la Compañía Atchison Topeka and Santa Fe y, muchos años después, se concluiría el tramo Empalme, Sonora-San Blas, Sinaloa por el Ferrocarril Sud Pacífico.
Un dato sobresaliente es que toda la red ferroviaria del noroeste de México fue obra de los monopolios ferrocarrileros estadounidenses, fortalecidos con capitales provenientes de Londres y Ámsterdam, incluso de París y Bruselas. Si bien algunas concesiones eran otorgadas a empresarios mexicanos y a los gobiernos de los estados, éstas eran luego traspasadas a las poderosas compañías propietarias de las líneas norteamericanas (“Sonora Moderno”, en “Historia General de Sonora”, publicaciones del Gobierno del Estado de Sonora 1979-1985).
Y así se funden en un origen compartido el Navojoa actual y el Ferrocarril. Como se consigna en los anales de la historia de la región del Mayo, que el 21 de enero de 1907 los habitantes del pueblo de Navojoa (hoy Pueblo Viejo) a causa de la inundación, dos días antes, presentaron un ocurso (“escrito” en el argot jurídico) al Ayuntamiento solicitando un nuevo fundo legal para construir en terreno alto cercano a la Estación del Ferrocarril. El 7 de mayo del mismo año arriba el primer tren a este nuevo asentamiento, que se registró con categoría de barrio con el nombre de Pueblo Nuevo de Navojoa.

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