El delito de mentir

Por: Francisco González Bolón

Cuando uno escucha que un menor de edad está desaparecido, que ha sido golpeado o incluso asesinado, inmediatamente el coraje contra los ejecutores de ese delito se incrementa.
Puede apostarse doble contra sencillo que cuando alguien comete ilícitos contra un niño o niña, se conmueve hasta al más insensible.
Por eso, el que en las últimas semanas se haya desbordado en las redes sociales, sobre todo, el tema de la presunta desaparición o intento de secuestro de menores de edad en las escuelas, ha causado una enorme indignación entre los ciudadanos.
Un día sí y el otro también, los “comunicados”, incluso de escuelas supuestamente atacadas por la delincuencia, eran el pan de cada día de las conversaciones en celulares o computadoras.
Y, desafortunadamente, cada palabra vertida en esos medios populares se convierte en una sentencia o verdad absoluta que para tratar de desmentirla o comprobar su errónea existencia, es más difícil que hacer gárgaras boca abajo, como alguien argumentara por ahí.
Incluso por ahí escuché una grabación de audio en el que una supuesta trabajadora social alertaba a los padres y madres a cuidar más a sus hijos por todos los “problemas” que se están presentando en las escuelas.
Pero lo curioso es que las denuncias se vieron solamente de manera virtual porque en las barandillas de las corporaciones policiacas carecen de reporte alguno sobre el tema.
Desafortunadamente los rumores se fueron extendiendo e incluso con información proveniente de otras entidades, lo cual vuelve aún más confuso el panorama.
En algunos medios de comunicación formales se siguió el juego a ese tipo de “rumorología” y la psicosis entre la población fue creciendo como bola de nieve.
Por ello, hay que apelar a la ética y compromiso de los comunicadores de no ofrecer noticias sin haber sido plenamente corroboradas en las vías oficiales, esto es los supuestos afectados y las autoridades.
Ya de por sí los robos cotidianos, asaltos y asesinatos en la comunidad han puesto a la población con los pelos de punta, con mayor razón cuando la información se refiere a supuestos ataques contra niños de las escuelas.
De ahí la necesidad de que asumamos plenamente el compromiso de estar atentos, sí, al cotidiano desenvolvimiento de los niños, pero también, a no perturbar su inocencia con falsas noticias.
No hay de otra.
Otra de rumores
A la empresa Tec Med también le está lloviendo sobre mojado con rumores como el de una supuesta parálisis de sus actividades debido al maltrato a sus trabajadores, sobre todo por las largas jornadas de trabajo a las que se ven sometidos.
Eso no se puede negar porque se ha visto en horas de la madrugada a los camiones recolectores en ciertas zonas de la ciudad o el municipio.
Parece ser que la gran cantidad de horas de trabajo a las que se ven sometidos las unidades, ya comienzan a pesar porque se han visto algunas unidades descompuestas en medio de su trayecto.
Con un contrato firmado en medio de sospechas de corrupción, Tec Med será revisada de pies a cabeza en la próxima administración municipal y entonces se sabrá si hubo o no complicidades a la hora de entregarle este servicio que corresponde al Ayuntamiento otorgar.
Habrá que esperar. Ya falta poco, al cabo.
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