El debate del debate… ¿Quién ganó?

El debate del debate… ¿Quién ganó?

Prometí un análisis sobre lo que vi en el primer debate entre candidatos a la Presidencia de la República, así que ahí le va.

 

 

En primera instancia no vi, como muchos pretenden, a un ganador claro. Si bien Ricardo Anaya podría llevarse su estrellita en la frente por aplicado y por haber estudiado y “macheteado”, la realidad es que nunca se salió del guión, así que tendré que decir que tuvo un buen desempeño, a secas, sin verlo como ganador del debate.

 

 

A José Antonio Meade igual, nadie le podrá cuestionar por haber tenido un mal desempeño, hizo sus planteamientos, se vio serio y hasta intentó bromear sobre algunos temas.

 

 

De Andrés Manuel López Obrador, está claro que fue al debate más por cumplir con el compromiso y no dejar la silla vacía, que por convicción. Él sabía que iba a ser bombardeado por cuestionamientos, y es algo hasta normal, al ser el calor puntero en la contienda. No era de esperarse que fuese el blanco de todas las críticas, al grado de que recibió ni más ni menos que 47 andanadas.

 

 

El detalle es que López Obrador cumplió bien su papel, no se enganchó, no discutió y hasta se dio tiempo para repetir algunos de sus mensajes clave al respecto de su propuesta de Gobierno.

 

 

A Jaime Rodríguez Calderón “El Bronco” no le podrá recordar por otra cosa que por su propuesta de mocharle las manos a los que roban, y Margarita Zavala, simplemente pasó de noche, lo cual es normal, ambos son la comparsa, todos sabemos que no van a competir realmente, pero tienen, por alguna razón, derecho a estar ahí.

 

 

Ahora vamos a lo importante, creo que este primer debate será inocuo al respecto de la intención de voto; es decir, a López Obrador no le quitaron ni una pluma, y esto implica que no perderá ni un solo punto en las encuestas, pues los candidatos de las otras coaliciones llegaron al grado de perder la compostura y pelear entre ellos, en lugar de mantener sus señalamientos a Andrés Manuel, lo que al final de cuentas hace que sea entre ellos de nueva cuenta la pelea por ver quién pierde o gana más en intención de voto para posicionarse de cara al segundo y tercer lugar.

 

 

En general, del formato del debate me pareció bueno, con una participación destacada de la moderadora de Milenio, Azucena Uresti, que se llevó los reflectores por encima de Sergio Sarmiento y de Denisse Merker.

 

 

La preguntas directas, los cuestionamientos abiertos en temas polémicos y las precisiones ayudan mucho para mantener la atención de público y que se dejen atrás los fórmalos acartonados.

 

 

El debate, como programa, fue un éxito, de acuerdo con la agencia especializada Nielsen; el encuentro fue seguido por 13.7 millones de espectadores en el país, lo que sin duda marca un récord en audiencia para este tipo de transmisiones, ya que usted entenderá no era fácil que la gente deseara ver una discusión sobre política en un domingo por la noche, por más que las campañas estén en marcha.

 

 

De hecho, en redes sociales el debate fue todo un happening, con siete millones de interacciones vía Twitter y una creciente discusión en Instagram y Facebook, lo que muestra que las audiencias se están politizando y metiendo en un tema que regularmente despierta interés sólo entre políticos y periodistas.

 

 

En redes sociales, el ganador absoluto fue López Obrador que tuvo un millón 056 mil menciones en Twitter, seguido de José Antonio Meade con 581 mil.

 

 

Según algunas encuestas, como la de Reforma, hubo un virtual empate técnico a nivel de ¿quién ganó el debate? con Anaya, recibiendo el 36% de las menciones y AMLO con el 34%; otra encuesta, en este caso de Masive Caller da posiciones al revés, 41% para AMLO y 39% para Anaya; el detalle es que ambas coinciden en que Meade quedó tercero con el 10% de personas que lo vieron como ganador.

 

 

Saque usted, amable lector, sus conclusiones.

 

 

Como se lo dije hace algunos días, el clan Bours cada vez está más lejos del PRI y más cerca de la idea de unir fuerzas para llevar a Rodrigo Bours Castelo, el único de los hermanos que va aparecer en la boleta en este proceso electoral, a una posición competitiva en su búsqueda de convertirse en presidente municipal de Cajeme, con lo que la familia, que incluye a los hermanos Eduardo y Ricardo y, con seguridad, a muchos otros miembros de esa influyente familia de empresarios y políticos, en definitiva está trabajando a favor de su misma sangre.

 

 

El domingo fue el mismo Rodrigo Bours quien, a través de su cuenta de Twitter @RBoursC, dio a conocer una serie de foros relativa a una reunión privada en la que se presentó lo que él llamó su Cabildo independiente, basado en el nuevo modelo de Gobierno y estructura de defensa de la democracia.

 

 

No sobra decir que entre los presentes se vio al ex gobernador Eduardo Bours y a su hermano Ricardo, pero también al diputado federal Abel Murrieta y a otros integrantes del llamado “Yaqui Power”, como el cuarto hermano, en este caso Gerardo Bours Castelo, Adrián Esquer Duarte, el ex alcalde Roberto Zaragoza Félix y Teresita Caraveo.

 

 

Vamos, incluso se supo que hubo discursos y mensajes muy claros deslindando a la familia Bours del actual Gobierno del Estado y de la candidatura de Emeterio Ochoa.

 

 

Lo que no se supo es si en el caso de la elección al Senado, los Bours se van a inclinar en apoyos a otro miembro de la familia, en este caso Arturo Bours Griffith, que compite, como usted, sabe por Morena como suplente de Alfonso Durazo Montaño.

 

 

Pero si seguimos el modelo de lo que están haciendo en este momento como familia, podemos intuir entonces que la separación de todo lo que huela a PRI es total. La sangre llama.
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