Domingo caliente

Domingo caliente

Por: Demian Duarte

Ayer, como usted seguro está enterado, fue el primer debate entre aspirantes a la Presidencia de la República. Y aunque a la hora de redactar estas líneas el encuentro entre los cinco candidatos con derecho a ser votados no se había realizado, lo que sí puedo decirle es que se había generado una gran expectación, principalmente dentro del círculo rojo, que incluye a políticos, periodistas y empresarios, misma que poco a poco comenzó a permear al resto de la sociedad.
Normalmente los debates no gozan en este país de una gran audiencia y su impacto respecto al resultado de la elección no está considerado como el mayor; sin embargo, tiene la utilidad práctica de que ver a los candidatos aportando propuestas, discutiéndolas y, particularmente, tiene también el efecto de comenzar a perfilar estrategias.
Mire, todo mundo sabe que al día de hoy, Andrés Manuel López Obrador lleva una cómoda ventaja, al grado de que ya se rumora que el resto de los aspirantes discuten una estrategia para unirse y eventualmente enfrentarlo todos con un candidato común, cosa que a mí me parece descabellada y fuera de toda realidad, simplemente porque ninguno de los partidos (me refiero al PRI y al PAN, primordialmente) está dispuesto a renunciar a las cuotas de poder que participar en la contienda les puede dejar, y renunciar podría significar el colapso de alguna de esas fuerzas, así que por más que quieran evitar el triunfo de López Obrador, no veo cómo pueda ser ese el camino.
Lo que sí es que ya tarde, ayer se discutía mucho sobre las estrategias, que si Andrés Manuel se dedicará a administrar su ventaja y sin prestar oídos a las críticas y “pedradas” que le avienten; simplemente cerrarse en su campo y no dejar a sus rivales hacer nada, lanzando, eso sí, sus propuestas y postulando su proyecto de nación.
También se especula mucho que si Anaya se presentará como un buen polemista, o si Meade postulará su ortodoxia económica, a fin de mostrarse como el candidato mejor preparado.
Pueden vestirse todas las teorías, el hecho es que es complicado escribir sobre un evento que no ha sucedido todavía.
Lo que sí le puedo comentar es cómo andan las cosas en Sonora luego de tres semanas de campaña por el Senado y las diputaciones federales, al menos a nivel de encuestas. Y aunque cada equipo saca las suyas, la verdad es que cada vez hay más coincidencias en que la elección la estarían ganando Sylvana y “Maloro” en primer lugar, seguidos de Lilly Téllez y Alfonso Durazo en el segundo, con un tercero bastante lejano ocupado por Antonio Astiazarán y Leticia Cuesta.
TM Reporte, casa encuestadora que dirige Heriberto Tapia, dice que en el caso de la elección presidencial, Andrés Manuel López Obrador encabeza las preferencias en Sonora y no por un estrecho margen, sino de calle, con 38.1 por ciento de la intención de voto para el tabasqueño, contra un 23.6 por ciento de José Antonio Meade y 15.5 por ciento de Ricardo Anaya, lo que en otras palabras significa que en el Estado se rompió el bipartidismo y que “El Peje” le saca de menos 14 puntos y medio al aspirante del PRI y 23 al del PAN, quedando Margarita Zavala muy rezagada en el cuarto lugar con apenas el 5.4 por ciento de la intención de voto.
Sobre cómo están las cosas en las regiones, la fortaleza de Andrés Manuel está distribuida, primero en el sur —como se pudo ver en Cajeme el martes— con 41.7 por ciento de preferencia ahí, luego en Hermosillo con 36.5 por ciento y después en el norte, zona fronteriza donde tiene el 35.9 por ciento, no sobra decir que está ganando en todo el Estado y que Meade tiene su mayor fortaleza en la capital de Sonora con 26.5 por ciento de la intención de voto, mientras que Anaya está más fuerte en el norte con 18.9 por ciento. De cualquier modo, en el escenario que usted los ponga están igual: un sólido primer lugar de usted ya sabe quien, un segundo del priísta y un tercero del panista.
En ese sentido, esa lectura me deja claro que a Meade lo levanta el Gobierno de Claudia Pavlovich y el hecho de que el PRI se haya fortalecido en la Entidad en este periodo, mientras que a Anaya lo hunde el padresismo y toda la historia negativa que existe alrededor del PAN en esa etapa que, al parecer, no logran superar en el imaginario de los ciudadanos.
Ahora, si ponemos las cosas a nivel de la elección al Senado, queda claro que la fórmula de Sylvana Beltrones y Manuel Ignacio “Maloro” Acosta está arriba en intención de voto con 36.3 por ciento, detrás de ellos vienen Lilly Téllez y Alfonso Durazo con 28.3 por ciento (6 puntos abajo) y en tercero está la de Antonio Astiazarán y Leticia Cuesta con 16.3 por ciento; es decir, 20 puntos por debajo de los cabezas, 12 por atrás del segundo lugar, lo que hace complicado el escenario una vez más para los panistas.
Ahora, en cuanto a las regiones, no es de sorprender que la mayor fortaleza de Sylvana y “Maloro” sea en el sur (39.6 por ciento) y en la capital (40.6 por ciento), pues, como se sabe, es donde cada cual tiene mayor arrastre. Sin embargo, sí me llamó la atención que Lilly Téllez y Alfonso Durazo estén ganando en la zona fronteriza y norte de Sonora con 28.7 por ciento, por arriba de la fórmula del PRI y de la del PAN, en especial porque los albiazules se sienten fuertes en la frontera, y a como vi las cosas hace tres días, puede que San Luis y Nogales den un vuelco en las preferencias electorales y eso podrá marcar un cambio muy radical en el mapa político de Sonora.
No hay todavía mediciones sobre los municipios; sin embargo, se acercan las fechas para conocer las intenciones de voto y saber si este fenómeno ha pegado también en las intenciones de voto para los presidentes municipales y los diputados, aunque hay quienes me dicen desde ahora que sí y muy radicalmente.
Otra encuesta con resultados muy similares circuló ayer. Está preparada por el Centro de Estudios en Opinión Pública de la Universidad de Sonora, y que señala que la fórmula del PRI al Senado tiene 29.2 por ciento de la intención de voto, seguida de la de Morena con el 21.8 por ciento, con el tercero lugar de la del PAN-MC-PRD con el 15.5 por ciento.
Esto es a nueve semanas de las elecciones y aunque —insisto— cada equipo hace alusión a sus propios estudios de opinión, siento que el rumbo de este proceso comienza a ponerse más que claro.
Correspondencia a [email protected]

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