Diario del Yaqui: transformación

Hola. Un saludo a los lectores de Diario del Yaqui.
Con esta colaboración, inicia una etapa más de nuestra vida profesional.

Agradezco profundamente la oportunidad y estén seguros de que por todos los medios habré de corresponder a la transformación de un periódico que tiene una excepcional trayectoria y que debe seguir como el mejor enlace entre sociedad y gobierno para la solución de los problemas comunitarios.

Para entrar en materia, tendremos que comentar lo que está “de moda”: el proceso electoral que en Sonora y el país tiene a buena parte de la población atenta a los pasos de quienes desean “sacrificarse” por el pueblo en los próximos tres o seis años.

Es un hecho que se trata de las elecciones más competidas de los últimos años. Quienes ayer se sentían muy seguros del triunfo, hoy no pueden cantar victoria por más que las encuestas los catapulten, un día sí y el otro también, a los cuernos de la luna.

El candidato que crea a pie juntillas que ya tiene la victoria en el bolsillo, bien haría en observar el comportamiento de las personas que reciben todos los días en sus hogares a los representantes de diversas ideologías y prácticamente a todos les dicen que sí.

Ha aprendido la sociedad a esconder sus reales intenciones para el momento en que estarán en la casilla electoral. Algunos, por temor; otros, con la esperanza de que le toque un “estímulo”, si es económico mejor, por haber orientado su voluntad hacia tal o cual aspirante, aunque finalmente en el momento final se haya decidido por cualquiera, menos por el que le pidieron.

En Cajeme, por ejemplo, hay temor en el equipo de Emeterio Ochoa Bazúa porque aparentemente muchos de sus “simpatizantes” agarraron monte con otros candidatos, pues la imagen propia del candidato a la Alcaldía y, después, la de su partido, no están en sus mejores momentos.

Otros “gallos” como Gustavo Almada Bórquez, de Movimiento Ciudadano; Rodrigo Bours Castelo, independiente, y Sergio Pablo Mariscal Alvarado, de la coalición “Juntos haremos historia”, no serán huesos fáciles de roer.

En el terreno de la diputación federal en disputa no se ha visto alguien que destaque como para agenciarse el triunfo el 1 de julio.

La que más dinámica tiene en su campaña es Anabel Acosta Islas, con todo y que el alcalde Faustino Félix Chávez pretendió acorralarla al enviarle a varios personajes a su equipo, principalmente un tal Juan Carlos Rodríguez Esparza, quien se cree poseedor de toda la verdad y solamente trata de imponerle a la candidata sus ideas, por torcidas que estén.

Cabría preguntar si, como dice Félix Chávez, en realidad el Secretario Ejecutivo del gabinete sólo acude a la campaña en sus tiempos libres o de plano renunció al Ayuntamiento. Porque su foto en el sitio de Internet de la Comuna sigue apareciendo.

Javier Lamarque Cano, ex alcalde, también ha mostrado fuerza en su campaña, pero muchos lo atribuyen a “fuerzas extrañas” que en realidad solamente le han inflado los números para acomodar en su momento al que en realidad desean de legislador federal.

Total, que el escenario electoral de 2018 está sumamente enredado. A estas alturas era para que ya se vieran claros ganadores, pero aún la moneda sigue en el aire y será finalmente lo que se haga o deje de hacer el 1 de julio lo que deje caer o encumbre a un solo aspirante.

Eso depende del ánimo de los que mandan. Y punto.

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