Después del magnicidio de Álvaro Obregón

De la sorpresa a la impotencia, de la parálisis a la acción, de la frustración a la franca rebeldía. No se quedarían como meros espectadores los seguidores del prócer del Mayo, Álvaro Obregón Salido, asesinado a mansalva en julio de 1928 siendo presidente electo para un periodo de 6 años, según iniciativa presentada por el Senador Higinio Álvarez, aprobada en noviembre de 1927 y publicada en enero de 1928.
Uno de los intelectuales que reaccionaron con más vehemencia, y sus antecedentes avalaban su liderazgo, fue el sonorense Lic. Gilberto Valenzuela, quien fuera Gobernador Interino de Sonora en 1916 y Ministro Plenipotenciario de México en Inglaterra cuando ocurrió el magnicidio. Fue quien encabezó la rebelión contra el Callismo, contra Emilio Portes Gil, contra los intentos de apagar el legado de Obregón.
Hay una referencia documentada de un sobrino del Lic. Valenzuela en la que se anota que recibió un comunicado en el cual el Gral. Calles le pedía regresar al país para conversar muy seriamente, a finales de 1928, y en esa conversación realizada en Cuernavaca le plantea la formación del Partido Nacional Revolucionario y además le dejó ver al Lic. Gilberto Valenzuela, que era el candidato más idóneo para la Presidencia. Este ofrecimiento fue rechazado tajantemente por el ex – embajador quien le dijo que de ninguna manera aceptaría la candidatura de una nueva dictadura. Esto marcó el rompimiento Calles-Valenzuela. (Conversaciones con el Tío Gilberto XII. Ricardo Valenzuela).
Para fines de febrero de 1929 el Lic. Gilberto Valenzuela terminaba la elaboración del “Plan de Hermosillo” y se iniciaba la llamada Revolución Escobarista, con el Gral. José Gonzalo Escobar al frente de las acciones armadas.
Quizá nunca sabremos lo que pasó en realidad en esos meses que sucedieron a la muerte del oriundo de la Hacienda de Siquisiva porque se ha escrito sobre acercamientos con el Presidente de EUA, Herbert Hoover, por parte del Lic. Valenzuela y respaldado por la viuda del Gral. Obregón, la guaymense María Claudia Tapia Monteverde quien falleciera en Huatabampo en 1971.
En marzo de 2008, Ricardo Valenzuela escribió haber encontrado un artículo de la revista Times fechado en 1929 que describe cómo el Lic. Valenzuela trataba de hacer llegar un despacho urgente al presidente Hoover donde le solicitaba que se reconociera la separación de los diez estados norteños del resto de México para formar la Nueva República Mexicana de Obregón, además que María Tapia agregó una carta pidiéndole a Hoover que apoyara el movimiento separatista de Valenzuela. (Fin de la Hegemonía Sonorense. Dossier Político. Marzo 2008).
En el Plan de Hermosillo se reconocía como Jefe Supremo del movimiento y del Ejército Renovador de la Revolución al General de División José Gonzalo Escobar y tenía como primer objetivo evitar que Calles impusiera al nuevo presidente Pascual Ortiz Rubio. El segundo objetivo era colocar al propio Escobar como sucesor de Emilio Portes Gil.
Sin embargo, el movimiento sufrió una muerte prematura y fue aplastado en pocos meses por las fuerzas armadas al mando del Gral. Plutarco Elías Calles, Secretario de Guerra con Portes Gil, y los escobaristas serán recordados como saqueadores de bancos, destructores de vías de ferrocarril y de dependencias gubernamentales, antes de su huida hacia los Estados Unidos dejando tras de sí una estela de casi dos mil muertos.
El General Escobar es parte de las páginas oscuras de la historia de Navojoa ya que esta fue una de las primeras plazas que tomó y en consecuencia la expuso a un ataque aéreo junto con la población de Masiaca por parte de las fuerzas armadas del gobierno. Además, Escobar fue el General que apresó y fusiló al navojoense Arnulfo R. Gómez y su sobrino carnal, Coronel Francisco Vizcarra Gómez, en noviembre de 1927 en Coatepec, Veracruz.

Dejar un Comentario