Dan vida a troncos

Dan vida a troncos

Por: Oviel Sosa

Figuras hechas a base de troncos de mezquite, sauce y fresno blanco, colocadas en la esquina de las calles Náinari y Coahuila, llaman la atención, de las cuales sobresale una que mide dos metros de altura.
Un grupo de artesanos mexicanos son los encargados en elaborarlas y venderlas por distintos puntos de la República. La mayoría de las piezas que se exhiben tienen que ver con un personaje religioso.

“Los troncos los compramos e iniciamos con el trabajo con la motosierra para hacer el bulto de la imagen o figura que se vaya a realizar, de ahí se implementan los formones y ya por último se usa pura lija”, indicó Eduardo Vargas Vivas.

El joven, de 27 años de edad, representa la cuarta generación de artesanos en su familia y defiende con orgullo los cimientos que construyó su bisabuelo.

“Toda mi familia se dedica a esto, unos se encargan de las ventas y otros en el taller trabajando”, manifestó.

Añadió que de pequeño su padre le inculcó el negocio, que ha pasado por generaciones en su familia y a la edad de 15 años creó su primera figura, ya que no es sencillo porque se requiere de dominio del material y talento.

El Municipio de Tenango de Noria, en el Estado de Hidalgo, es el lugar donde se fabrica esta artesanía, la cual venden en Guadalajara, Monterrey, Chihuahua, Veracruz y por primera vez son traídas al Estado de Sonora, siendo Obregón el punto que eligieron para su promoción.

El joven dijo que desde que llegó a la ciudad, a principios de diciembre del año pasado, la figura de San Judas Tadeo es la que más ha vendido, debido a la precisión de los trazos con los que se crea el rostro, lo cual ha despertado interés en quienes son devotos del llamado santo de los casos difíciles.

“La pieza más barata tiene un costo de 300 pesos y la más cara sale en 20 mil, que es el San Judas que mide dos metros”, expresó.

Agregó que para que una figura o imagen esté lista para que pueda ofrecerse al público se requieren de 20 a 25 días de arduo trabajo.

Al quedar una escultura concluida le agregan cera para darle tonalidad a la madera y con ello la pieza adquiere color y brillo, porque cuidan hasta el más mínimo detalle, ya que en cada pieza va impregnado el esmero, dedicación y tesón que ha depositado su familia durante años, lo cual cuida y defiende con ahínco.

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