Cultura no está para errores

En el sector cultural de Cajeme se ha desatado una tormenta.

 

 

Sucede así cada que está a punto de nombrarse a un nuevo titular de la Dirección de Cultura del Ayuntamiento.

 

 

Quizá por tratarse de artistas, ese tema desata pasiones.

 

 

Y cómo no si entre los cantantes, escritores, pintores, escultores y practicantes de otras disciplinas, la diversidad de pensamientos, lo intelectual, predomina sobre cualquier actividad física.

 

 

Por ello es que las autoridades siempre buscan tratar con pinzas a este gremio para evitar que los “egos” se desborden.

 

 

Ahora que está a punto de iniciarse un nuevo trienio, el alcalde electo, Sergio Pablo Mariscal Alvarado, tiene ante sí la enorme oportunidad de rescatar un espacio de las tareas públicas al que en cada gobierno se le destinan migajas para operar.

 

 

Los gobernantes elogian en el discurso el desarrollo cultural, pero, también, casi siempre le destinan muy poco presupuesto para operar porque hay otras “prioridades”.

 

 

En esta ocasión se ha lanzado una convocatoria para la selección del próximo Director de Cultura.

 

 

Esperamos que Alina Arteche, Enrique Espinoza Pinales, Roberto Arizmendi Rodríguez, Rossana Bours Muñoz y Cecilia Miloslavich, integrantes del comité ciudadano que seleccionará a la persona idónea para ocupar ese cargo, no vayan a equivocarse.

 

 

Porque ya hay quienes han mostrado sus intenciones de postularse para esa encomienda, pero resulta que no son bien vistos por el grueso de los “cultureros”, que no quieren ahí a personas con tacha o que en sus respectivas actividades hayan cometido errores que ponen en riesgo la integridad física e intelectual de los artistas.

 

 

Se habla, por ejemplo, de representantes del teatro que le inculcan a sus alumnos ideas en contra de sus propias familias y logran arrebatarlos del seno de su hogar para, por llamarlo de alguna manera, hacerlos caer en la mafia de esa actividad artística.

 

 

Es difícil tratar ese tema por respeto al público, pero si deben evitarse personajes con orientaciones equivocadas en lo político, social, intelectual e incluso, como dicen los que saben, hasta en lo sexual.

 

 

Confiemos en que haya una buena selección y que la actividad cultural repunte en Cajeme.

 

 

 

YAQUIS BUSCAN A MARISCAL
En el pueblo de Cócorit, con sede en Loma de Guamúchil, desde hace algunos días convocaron al alcalde electo a una reunión para discutir temas relacionados con el desarrollo de la comunidad, como asistencia social, agua potable, vivienda, seguridad pública, becas y hasta el entendimiento político.

 

 

Sin embargo, la autoridad tradicional de esa comunidad yaqui, encabezada por Joaquín Valencia como Gobernador, hasta el momento no ha tenido respuesta del equipo de Mariscal Alvarado y por ello se preguntan si solamente un grupo de esa población tiene derecho a platicar con él.

 

 

De hecho, el grupo gobernante de Joaquín Valencia es el verdaderamente consagrado de Cócorit. Quienes ocupan la Comunila en realidad dieron “golpe de estado” hace unos años, pero no cuentan con la vara de mando que distingue a quienes en realidad si son las auténticas autoridades.

 

 

Ojalá y Mariscal Alvarado se dé cuenta a tiempo de esa situación y ya no siga cometiendo errores como el haberles concedido la imposición del regidor étnico a pesar de no ser los auténticos gobernantes.

 

 

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