Cuentas públicas reprobadas

Por: Francisco González Bolón

Como si algo faltara a la mala racha de algunos municipios, en el Congreso del Estado se dio a conocer este viernes que 55 municipios obtuvieron una calificación aprobatoria y 17 no aprobaron lo relativo a sus cuentas públicas, de acuerdo a los estudios realizados por el Instituto Superior de Auditoría y Finanzas.
Se sabe que Cananea, Bacerac, Nacozari de García, Soyopa, Bacanora, Baviácora, Aconchi, Bácum, Naco, Arivechi, Tubutama, La Colorada, San Felipe de Jesús, Villa Pesqueira, Empalme, Nogales y Arizpe son los ayuntamientos en los que se detectaron irregularidades que el lunes habrán de ventilarse entre los legisladores.
Ahí es donde comenzarán el clásico estira y afloja, pues los de uno y otro partido tratarán de salvar a las comunidades donde ellos son gobierno.
A pesar de las 672 auditorías a 154 entes públicos, cada fracción parlamentaria dirá que los gobiernos emanados de sus filas son “puros y santos” y que no rompieron plato alguno.
Y ahí se enfrascarán en nuevos dimes y diretes que amenazarán con paralizar el Congreso o dinamitar el quórum legal para empantanar las discusiones y, de paso, mantener entretenida a la opinión pública mientras buscan meter gol en otros temas, como por ejemplo el alza a los prediales, por citar uno, no porque necesariamente eso deban “analizar”.
Así como en los ayuntamientos se detectaron “cositas” en las cuentas públicas, según el ISAF también en las esferas estatales el instituto encontró 305 observaciones, de las cuales 147 se encuentran en tiempo de respuesta.
Al Poder Judicial y al Legislativo, le encontraron una “fallita”, en tanto que se detectaron 59 observaciones a los organismos autónomos y 41 más a sindicatos y asociaciones civiles.
¿Qué procede ahora? Pues deben venir las explicaciones de parte de los municipios y los poderes Ejecutivo, Legislativo y Judicial sobre los errores encontrados en sus cuentas.
Claro, algunos son solamente del terreno administrativo o, como les dicen por ahí, “error de dedo” que con ciertos movimientos y aclaraciones quedan arreglados.
Pero pudiera darse el caso de asuntos más graves y sobre ellos este lunes algunos legisladores como Filemón Ortega Quintos habrán de pedir aclaraciones, que bien se las merecen los sonorenses, quienes al final de cuentas, vía impuestos, entregaron ese dinero desviado o mal ejercido.
¿Hasta dónde la ola del primero de julio abarcará como para democratizar el Poder Legislativo a la hora de llamar a cuentas a los responsables de las observaciones de ISAF?
Tendrán que darse cuenta, funcionarios y legisladores, que ya no se puede tapar el sol con un dedo, de modo que deberán trabajar a fondo para evitar que los que manejan el dinero público se sigan comportando como desconocedores de un aseado comportamiento.
Ni descalificaciones al ISAF ni venganzas retorcidas deberán envolver en nubes de distracción la necesidad de aclarar cómo, cuándo, en qué y hacia dónde se canalizaron los recursos del pueblo.
Es urgente que la caja de cristal desde la cual el ciudadano pueda visualizar cómo se manejan sus finanzas, empiece a operar.
La opacidad ya no cabe ni en los jardines de niños. Mucho menos, en los discursos de los informes de gobierno.

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