Cuclillo pico amarillo

Cuclillo pico amarillo

Profr. Juan Vidal Castillo
El cuclillo pico amarillo (Coccyzus americanus) es un ave migratoria americana que habita desde el sur de Canadá, hasta el centro de Argentina (incluyendo las Antillas), según investigaciones del Laboratorio de Ornitología de la Universidad de Cornell (USA). Durante el verano septentrional se le encuentra en el sureste de Canadá, gran parte de Estados Unidos, México y las Antillas Mayores, aunque el límite de su alcance es confuso, pues se han observado individuos aislados fuera de lugares de anidamiento; no es infrecuente encontrar individuos errantes en costas y praderas de Canadá, o lugares tan lejanos de su hábitat como Alaska y Europa occidental. A pesar de que es considerado un migrante neotropical, algunas poblaciones sureñas podrían demostrar sedentarismo; además ejemplares inmaduros o juveniles atrapados en Suramérica durante el verano, sugieren la existencia de lugares de anidamiento en latitudes tropicales. Puede admirársele en la Reserva Ecológica Sierra de Álamos-Río Cuchujaqui, también conocida como el Tesoro de la Sierra Madre Occidental.

 

 

 

CARACTERÍSTICAS
Son conocidos alrededor del mundo por sus extrañas guaridas y hábitats, el cuclillo piquigualdo no podría ser la excepción. Furtivo, retraído y alerta por naturaleza, su presencia puede ser revelada primero por su llamada de “madera hueca” “ka-ka-ka-ka- kow-kow-kow-kow-kowlp-kowlp-kowlp”. Ha sido apodado “cuervo de lluvia”, por causa de su aparente tendencia a emitir llamados durante los días nublados, a pesar de que su habilidad como pronosticador del tiempo nunca ha sido demostrada.

 

 

Al igual que otras especies de cuclillos, el comportamiento reproductivo del Coccyzus americanus es peculiar. El inicio de la temporada de reproducción se relaciona con un abundante suministro local de alimentos; su ciclo de reproducción es muy rápido, y requiere sólo 17 días desde la puesta del huevo hasta el nacimiento del polluelo, el cual sale muy lleno de plumas y sólo requiere de dos horas para quedar totalmente emplumado.

 

 

A pesar de que la producción de huevos extra ha sido observada, en algunos casos, coincidiendo con periódicos brotes de orugas y cigarras, las causas de este fenómeno de control parasitario permanece desconocida. Esta especie ha sido observada en California (USA) construyendo y cuidando nidos de forma cooperativa, con tres o cuatro adultos en un solo nido.

 

 

 

IDENTIFICACIÓN
Algo menor que el cuco común, Es una ave delgada de tamaño mediano, alrededor de 30 centímetros de longitud y un peso aproximado de 60 gramos. Las partes superiores son de color gris-marrón, la parte inferior es blanco, y la cola es larga con manchas blancas en el extremo de las rectrices centrales.

 

 

Un destello de rufo brillante en las alas es generalmente visible en vuelo, y de vez en cuando mientras el ave se sienta.

 

 

Las patas son de color azul-gris, pero rara vez son visibles, los cuclillos normalmente se posan con las patas ocultas bajo su vientre.

 

 

El pico es largo y ligeramente curveado hacia abajo, con la mandíbula superior en su mayoría negro y mandíbula inferior de color amarillo o naranja con una punta de color negro.

 

 

Los sexos son similares y aunque las hembras son generalmente más grandes que los machos, esta diferencia es raramente visible en el campo.

 

 

En general, se busca un pájaro delgado con un pecho blanco brillante, larga cola, y la cabeza de color gris-marrón que contrasta con la garganta blanca.

 

 

La mayoría de las detecciones de cuclillos piquigualdos son de aves que se escuchan, pero nunca se ven, por lo que es de vital importancia conocer las llamadas de esta especie y especies similares.

 

 

 

ESPECIES SIMILARES
Podría confundirse con el cuclillo ceniciento (Coccyzus cinereus), pero este último es más pequeño, con los ápices blancos de la cola más reducidos, iris rojo y pico totalmente negro. El cuclillo manglero (Coccyzus minor) tiene partes inferiores ante y máscara negra prominente; el cuclillo perlado (Coccyzus euleri) tiene máscara negra y su garganta y pecho son de color gris perlado, no blanco.

 

 

 

HÁBITAT
Durante el periodo reproductivo utiliza bosques de tierras altas con sotobosque oscuro, pastizales con cobertura arbustiva, áreas abiertas y bosques riparios. En temporada invernal se le encuentra en bosques de galería, bosques deciduos tropicales, sabanas arbustivas, matorrales áridos y en márgenes de lagunas.

 

 

 

TEMPORADA DE REPRODUCCIÓN
Su temporada de reproducción abarca los meses desde abril a septiembre. Su nido consiste en una plataforma de palitos la cual puede construir desde cerca del nivel del suelo hasta alturas que llegan a los 30 metros. Ocasionalmente más de una hembra pone en un mismo nido y el tamaño de las posturas por nido puede ser de tres a cinco huevos. El periodo de incubación es de 11 días y esta actividad es llevada a cabo por ambos sexos. Las crías son cuidadas por ambos padres y adquieren todo el plumaje necesario para volar al día 8 o 9 después de la eclosión.

 

 

 

COMPORTAMIENTO
Es un ave arisca furtiva y silenciosa. Forrajea entre el follaje del dosel y subdosel del bosque, se percha inmóvil y espera hasta que alguna presa se mueve para atraparla. Individuos transeúntes en ocasiones se congregan en grupos grandes y durante el periodo invernal se unen a bandadas mixtas de forrajeo.

 

 

 

TAXONOMÍA
Forma una superespecie con C. euleri. Las poblaciones del occidente de Norteamérica en ocasiones han sido clasificadas como raza occidentalis. Sin embargo, esta propuesta no ha sido aceptada debido a que existe mucho traslape en el tamaño de los individuos y son difíciles de distinguir.

 

 

En cuanto a su estado y conservación, no está globalmente amenazado (preocupación menor).

 

 

 

LEYENDA DEL CUCLILLO
El gallo francés cacarea en francés: “¡Cocorico!”, el gallo alemán, en alemán: “¡Kire-kiki!”, y el gallo inglés, como es debido, en inglés: “¡Cook-e-doodle-do!”.

 

 

Los gallos hablan la lengua de sus países respectivos, ¿o quizá son los humanos quienes interpretan a su manera el grito inocente de las gallináceas?

 

 

La cuestión hace sonreír, pero hay un canto que uno no puede, ciertamente, modular a su gusto: ¡el del cuclillo! En efecto, ¿cómo transformar esa música binaria, repetitiva, de una claridad tan evidente: “Cucú… cucú”?

 

 

El que ha oído una vez la voz bien timbrada del volatinero de la primavera sabe muy bien que el cuclillo hace “cucú” y nada más.

 

 

Sin embargo, en el país del Sol Naciente se afirma que el cuclillo no dice “cucú… cucú…”, sino “kakkó… kakkó…”. Añaden, incluso, que para ello tiene una razón excelente.

 

 

Hace muchísimo tiempo, papá cuclillo pidió un día a su hija que le rascara la espalda, cosa que él no podía hacer a pesar de sus intentos vanos y desesperados de retorcer el pico.

 

 

La señorita que atravesaba por las tormentas de la adolescencia se negó a hacerlo, con el pretexto de que a papá no le gustaba cierto cuclillo juvenil que exhibía una vestimenta pardorrojiza de muy mal efecto y que le hacía parecer un rudo, grosero o poco sensible en su comportamiento.

 

 

—¡Grotesco! –fulminaba papá– ¡ Un cuclillo gris se viste de gris!
—¡Tú no sabes nada, es la última moda! –replicaba su hija.

 

 

En una palabra, cualquiera que fuera el motivo, la señorita cuclillo se negó a hacer ese favor a su padre.

 

 

Éste, al que la espalda le picaba furiosamente, fue a frotarse contra una piedra puntiaguda. Se hizo una herida. La herida se infectó. Y se murió. Una historia lamentable…

 

 

La joven cuclillo sintió tal dolor que desde entonces repite “¡Kakkókakkó… !”, que en japonés significa: “¡Rascaré… , rascaré!”. Sí rascaré la espalda de mi papá.

 

 

Por desgracia, es demasiado tarde.

 

 

El remordimiento es una herida abierta. Tiene efectos deletéreos sobre los demás y sobre uno mismo. Conviene –dice el sabio– asumir los propios errores, ofrecer reparación y olvidarse de ello.

 

 

Deletéreo procede de un vocablo griego que puede traducirse como “destructor”. El término hace referencia a aquello venenoso o mortífero.

 

 

Las flores en primavera, la luna en otoño, la brisa fresca en verano, la nieve en invierno. Libera a tu alma de todo pensamiento vano. Cada estación será para ti un encanto.

 

 

(Mumon (1183-1260), maestro zen y poeta chino)
Les deseo un bendecido día… ¡Hasta la próxima!

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