Contralores controlados

Por: Francisco González Bolón

Entre las muchas preocupaciones de la sociedad hoy en día, un lugar importante lo ocupan la corrupción y la impunidad.
Claro, la inseguridad, servicios públicos deficientes, el suministro adecuado de agua para consumo humano y otros no menos importantes, forman parte de las inquietudes de una comunidad que se niega a creer que pague tantos impuestos y no haya alguien que le garantice disfrutar de un buen nivel de vida.
Porque en eso se resume, al final del día, el tener servicios de calidad: vivir con comodidad porque para eso se parten el lomo todos los días los ciudadanos que pagan al fisco.
Pero, sin duda, el ver que un día sí y el otro también hay un enorme despilfarro y desviación de de recursos públicos sin que alguien vigile ese saqueo, impunidad pura, frustra a cualquiera.
Y eso se traduce en ira contra los gobiernos, de todos los niveles y colores. Y aunque pareciera que la sociedad aguanta mucho, hay momentos especiales en que el ciudadano se cobra una por una todas las afrentas recibidas.
Esa oportunidad la tendrán los mexicanos el 1 de julio próximo.
Por ello sería bueno que los próximos gobernantes ya vayan pensando en cómo acabar con la corrupción e impunidad.
Los mismos ciudadanos ya les han dado pistas y una de ellas es que el pomposamente llamado Órgano de Control Gubernamental, la siempre criticada Contraloría, sea en verdad autónoma. Por principio de cuentas, hoy en día esa área es considerada una dependencia. Depende del Ejecutivo. Y de su partido. El que sea.
Difícilmente alguien del mismo partido, amigo del que le paga, vaya a emprender una investigación seria contra su colega servidor público. Así de sencillo.
Pero si en procesos electorales como el del 1 de julio, la población pudiera elegir a un Contralor, no uno que vaya en las planillas de los candidatos sino uno de forma independiente, sería bueno para lograr gobiernos limpios, honestos, transparentes.
Ya es hora de que el ciudadano pueda conocer y supervisar los métodos para la adquisición de bienes y servicios por parte de la administración pública, así como vigilar obras, servicios públicos y la evaluación de cumplimiento de programas gubernamentales.
Si se da ese paso de manera adecuada, sin simulaciones, estaremos del otro lado para terminar con la impunidad y la corrupción. Que ya está en leyes aprobadas por los legisladores, pues a ponerla en práctica entonces. Sonora ya se lo merece.

FUNCIONARIO PERDIDO

Pescadores y productores acuícolas del sur de Sonora andan preguntando en las diversas campañas políticas de Sinaloa por el arquitecto Juan Ballester Medina.
Y es que resulta que el Director General de Infraestructura de la Comisión Nacional de Pesca y Acuacultura (Conapesca) no ha cumplido su palabra de regresar al sur de Sonora para atender problemas que amenazan con la sanidad de las bahías regionales, sobre todo las del Siári y Tóbari.
Hay un reclamo de los presidentes de las juntas de Sanidad Acuícola de esas áreas que debe ser atendido, pero si quienes están para escuchar esas voces no cumplen lo prometido, la inconformidad sube de tono y Ballester Medina ya está bastante grandecito para entenderlo, dicen.
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