Ciudadanos ávidos de gobernar

Ciudadanos ávidos de gobernar

Por: Francisco González Bolón

No sé si porque, a pesar de la reducción salarial proyectada para el servicio público, todavía sea válida la frase aquella de “vivir fuera del presupuesto es vivir en el error”, pero la convocatoria para elegir cinco funcionarios municipales de Hermosillo, a como nos cuentan, se ve robusta.
De acuerdo a los datos proporcionados por la Secretaria General del Comité Seleccionador, Alejandra Millán, en el primer día de actividades recibieron 19 ofertas de mano de obra para los cargos de Comisaría de Seguridad Pública, Tesorería, Contraloría, Oficialía Mayor y Dirección de Infraestructura.

De alguna manera, la respuesta a la convocatoria demuestra que entre la sociedad hay muchas personas que sienten estar capacitadas para el servicio público, algo para lo cual se sentían relegados los ciudadanos comunes que no cuentan con un padrinazgo o cercanía política con quienes ganaron las elecciones.

Por una u otra razón, los cuerpos de gobierno se han llenado, invariablemente, de personas que en los hechos, como coloquialmente se dice, “no pelan un chango a nalgadas”.

Hay muchos ejemplos de servidores públicos que solamente por ser muy amigos de los alcaldes, gobernadores, diputados, senadores o el Presidente de la República, permanecen en los cargos aunque no resuelvan los problemas que la sociedad les presenta.

Por ello, ha sido bien vista la iniciativa, primero de la alcaldesa electa de Hermosillo, Célida López Cárdenas, de formar un comité seleccionador de los próximos funcionarios municipales a partir de las solicitudes presentadas por la población.

Aunque se corre el riesgo de que en esas listas de solicitantes se cuele alguien que no esté bien de sus facultades, habremos de confiar en que el comité ciudadano habrá de realizar bien su tarea y habrá de poner la mira en quienes realmente tengan la actitud, la aptitud y sobre todo la honestidad necesaria para servir a la comunidad.

En Cajeme, Sergio Pablo Mariscal Alvarado, alcalde electo, anda por las mismas. Mediante un proceso, me imagino similar, habrá de escoger a quienes le acompañarán en la nada fácil tarea de gobernar a los cajemenses.

Ciertamente, al de Morena le habrá de acompañar la fuerza de la votación emitida el 1 de julio a su favor, pero para conducir bien al municipio es indudable que requerirá algo más que eso.

Por principio de cuentas, muchos integrantes de Morena, advenedizos, acomodaticios o realmente convencidos de su partido, ya andan hablando fuerte de la necesidad de que Mariscal Alvarado voltee a ver la base de esa organización.

Afirman que el próximo Presidente Municipal no les contesta ni el teléfono. Y es que, ciertamente, se encuentra metido en un berenjenal porque, como reza el comentario bíblico, “son muchos los llamados pero pocos los escogidos”.
Personas sin empleo que desean estar en el gobierno, hay muchas. Pero las plazas son pocas. Máxime si a las actuales autoridades les ha dado por integrar a las filas sindicales a algunos de sus condicionales, con tal de evitar que sean cesados al llegar los nuevos inquilinos.

Ya con eso, la nómina municipal, de por sí abultada, estará más robusta que quien esto escribe y por lo tanto los aspirantes a ingresar se pueden quedar como el chinito, “nomás milando”.

Mariscal Alvarado, queremos creer, tiene la suficiente inteligencia para hacerse del mejor equipo de trabajo. Ahí estará su fortaleza.

Un error al seleccionar a sus colaboradores puede llevarlo a iniciar con el pie izquierdo. Así que, o lo hace bien o lo hace bien. Esa es la cuestión.

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