Busca Itson vacuna contra amiba

Busca Itson vacuna contra amiba

El laboratorio universitario es el único en el mundo con tantas muestras de aislamiento del organismo

Por: Michel Inzunza

Descubierta en 1986 por el científico hindú Govinda S. Visvesvara, poco se sabe sobre Balamuthia mandrillaris, una especie de parásito de las llamadas amiba de vida libre que actualmente pulula en el Valle del Yaqui y es altamente mortal, en caso de entrar al cuerpo humano.

El doctor Luis Fernando Lares Jiménez, investigador del Instituto Tecnológico de Sonora (Itson), busca estudiar profundamente este organismo y encontrar una vacuna que proporcione inmunidad ante la encefalitis amebiana granulomatosa, enfermedad causada por la amiba.

Aunque el proyecto es bastante ambicioso, ya se tienen avances, gracias a trabajos previos con el Itson, mediante los cuales se aisló y descubrió por primera vez que la amiba vive también en el agua y no sólo en la tierra, como se creía.

 

UN MUESTREO

Como parte de la investigación, se llevó a cabo un muestreo en el Valle del Yaqui, que contempló tierras de cultivo, jardines, arroyos, los paseos de la presa y la Laguna del Náinari, de donde se obtuvo sorpresivamente el primer aislamiento en agua, indicó.

Debido a las condiciones climatológicas de la región, un sitio caluroso y rico en humedad, existían las condiciones para que la amiba proliferara; sin embargo, fue un foco rojo encontrarla tan cerca de la población.

El estado de alerta es porque este parásito tiende a infectar a todo tipo de personas, ya sea que tengan las defensas bajas (inmunocomprometidas) o que estén aparentemente sanas.

La vía de entrada al organismo es por inhalación de tierra o agua, además de cortes en la piel. De ahí, por diseminación hematógena llega hasta el cerebro, en donde se reproduce exponencialmente y causa una enfermedad crónica, la cual es lenta y tiene un 98 por ciento de índice de mortalidad, expresó.

Y aunque es difícil infectarse, pues para ello deben conjugarse varios factores, principalmente el estar inmunocomprometido, en caso de contraerla, la posibilidad de morir es muy alta, sentenció.
Por esa razón la población debe mantenerse alerta, pues aunque todas las amibas están en el medio ambiente, deben saber que están en riesgo de infectarse al ingresar acanales de riego, balnearios, paseos de la presa o si tienen las defensas bajas, añadió.

 

ES MÁS GRANDE

Balamuthia mandrillaris es un protozoo más grande que el resto de las amibas y por eso, cuando ingresa al cuerpo humano, el sistema inmunológico, a través de los macrófagos, no puede combatirla fácilmente. Desde su descubrimiento, a la fecha se han publicados 200 casos en el mundo de infección por ésta y la mayoría fueron mortales.

En los pacientes en los que el tratamiento fue exitoso se aplicaron cocteles de antibióticos y antimicóticos, ambos muy agresivos para el cuerpo humano; además, no se sabe con exactitud cuál de todos los medicamentos fue el que la atacó.

El problema que presentan las amibas es que están constituidas del mismo tipo de células que los humanos; por lo tanto, aquello que las dañe afectará también al hospedero, indicó.

Otro de los inconvenientes es que, a diferencia de los virus y las bacterias, su estructura no es estable, por el contrario, es muy cambiante y eso dificulta detectar algún sitio que funcione en un futuro como blanco para generar anticuerpos.

El gran reto es realizar un análisis molecular de mucha profundidad en la membrana de la amiba y reconocer esos sitios que se mantienen de manera constante. Después de ese proceso obtener un reactivo diagnóstico y de ahí crear la vacuna, explicó.

 

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