Artesana de nacimiento, huarachera de corazón

Artesana de nacimiento, huarachera de corazón

Luz Bajeca, oriunda de Agiabampo, continúa con la tradición que le heredaron sus abuelos

 

 

 

Roberto Aguilar

La región del Mayo es caracterizada por sus famosos huaraches de suela de llanta y hoy en día son pocos los que realizan esta artesanía con la calidad originaria, dijo Luz Bajeca Luna.

 

 

La artesana, oriunda de Agiabampo, señaló que hacer este calzado ha sido un oficio que ha ejercido con orgullo toda la vida, ya que es una técnica que le heredaron sus abuelos.

 

 

En su taller-local en la comunidad de Masiaca, donde junto con su esposo los hace y vende, junto con otros artículos, explica que desde su niñez ha trabajado las pieles, pues sus abuelos y después su mamá se dedicaban a hacer huaraches y hasta los mandaban a Estados Unidos.

 

 

“Así que se puede decir que desde que estaba en el vientre de mi madre ya sabía lo que eran las pieles. Sabemos desde el curtimiento, los cortes y su elaboración, hasta la venta.

 

 

En la casa de mis padres fuimos cinco hermanas y sólo tres seguimos el oficio de huaracheros”, dice.

 

 

 

ESCUELA DE TODA LA VIDA
Comenta que de niña aprendió a cortar la piel y a doblar el alambre, “porque antes la gente iba al taller, se le tomaba la medida y se hacía el huarache en ese mismo momento, ya que venían de los pueblos y se les hacía pesado regresar después, así que mientras uno cortaba, lavaba la piel, maceteaba, lo clavaba, los pequeños se dedicaban a hacer las correas; por eso desde muy pequeñas empezamos a hebillar y a hacer agujeros”.

 

 

“Los americanos tienen el pie muy grande, lo que no es común entre nosotros, cuyo mayor número es hasta 8; entonces, mi madre comenzó a hacer moldes del 10, del 11, del 12, del 13 hasta 14 pulgadas y comenzó a tener más auge, porque la gente de fuera hacía encargos “, recuerda.

 

 

Mientras su esposo clavetea un huarache, cuyo cliente espera paciente en el estrecho corredor, Santiago Martínez expresa que todo mundo cree que los huaraches son baratos.

 

 

“Mucha gente dice ‘cómprate un huarache’, porque piensa que es de cinco o 10 pesos, pero hay huaraches tan finos, que pueden llegar a costar hasta mil 500 pesos”, señala.

 

 

Dice que la gente no toma en cuenta que este calzado es de cuero legítimo, “porque no metemos cartón, no metemos badana o carnaza, como se hace ahora en el calzado hasta de marca”.

 

 

 

BARATOS, PERO SIN CALIDAD
“Esto nos ha venido debilitando a los artesanos, porque los que trabajamos todavía con cuero de res, saben que los huaraches quedan grotescos. Todos los que se dedican a esto saben que no hay modelo que se pueda refinar; si no, se utilizan pieles de marrano, caballo o chivo, que son delgadas. Ahora vienen de Michoacán o Guanajuato a robarse los modelos y los hacen en otras pieles más finas”, explica.

 

 

Manifiesta que las sandalias chinas son todavía peor, porque cuestan 15 ó 20 pesos y un huarache de piel, por muy barato que sea, cuesta 70 pesos.

 

 

La artesana expresa que anteriormente el huarache era el único calzado para el pueblo y actualmente podría decirse que es para todo el pueblo, “porque hay huaraches para el campo, pero ahora hay hasta de marca”.

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