Alzheimer, montaña emocional

Alzheimer, montaña emocional

Por: Alma Aguilar

Partiendo de una pos­tura más humana y un tanto figurada, la enfermedad de Al­zheimer que algún familiar llega a desarrollar es como una “montaña rusa”, que tie­ne sus altas y bajas, destacó Marcos Beltrán.

El psicólogo explicó:

“Les comparto de qué ma­nera me ha tocado vivirlas en el consultorio. Normalmente, cuando se presentan las altas suelen venir acompañadas de comentarios como ‘Ya se va aliviar’, ‘No tiene nada’ o ‘Se estaba haciendo’. Estos pen­samientos los desarrolla el cuidador primario debido al estado favorable de cognición que el adulto presenta”.

En el transcurso, cuando las altas aparecen, el cuida­dor se siente feliz, contento, extasiado, por el tan buen desempeño que su familiar tiene durante el día; se en­ciende la luz de la esperanza por pensar que el mal se irá de su familiar, señaló.

Sin embargo, afirmó, cuan­do las bajas se presentan nor­malmente suelen venir acom­pañadas por comentarios como “Se va morir”, “Ya no es mi madre” o “Se va olvidar de mí”.

Estos pensamientos son generados por el cuidador debido al estado desfavora­ble de cognición que el adulto presenta, cuando las bajas surgen el cuidador se siente triste, con ira, desamparado, estresado por la situación de carencia en la que aprecia a su familiar, se esfuman esas luces de esperanzas.

En el inicio de la enferme­dad, la familia no alcanza a ver este pequeño gran de­talle. Son conscientes de la “montaña rusa” a la que se enfrentan; sin embargo, no logran comprender que para subir a esa montaña necesi­tan un boleto y ese boleto es un diagnóstico, se fusionan con el malestar del adulto y se montan en esa monta­ña, teniendo así subidas y bajadas, por lo tanto, se ven descompensados emocional­mente, finalizó el doctor que atiende a los pacientes de la Estancia Alzheimer Dorita de Ojeda.

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