AL DÍA … *Renuncia en el PRI

*Se fue Rubén Moreira

 

 

 

Por: Gerardo Armenta

Prácticamente sin decir agua va, quien apenas hace poco menos de un mes llegó a la secretaría general del PRI a nivel nacional, renunció a ese cargo el jueves anterior. En el estilo inaugurado por Donald Trump en Estados Unidos, y quien todo lo avisa por redes sociales, Rubén Moreira hizo saber en Twitter su dimisión partidista.

 

 

Y nada más eso. Porque en la brevedad de su texto, jamás aludió siquiera a las causas que debieron propiciar su alejamiento del PRI. Increíblemente, Moreira no ofreció ningún detalle en ese sentido. He aquí lo que sin duda debe significar una tremenda grosería para la militancia tricolor.

 

 

En otras palabras, el también ex gobernador de Coahuila no ofreció mayores explicaciones sobre su aparente y súbita decisión. Acaso también resulte posible inferir que ni siquiera la misma dirigente del PRI nacional estuvo cabalmente al tanto de la inesperada acción suscrita por Moreira. Cuando por lo visto se enteró, Claudia Ruiz Massieu utilizó el mismo medio de Twitter para, también un tanto, crípticamente (o con plena y personal indiferencia) reconocer el trabajo de quien se fue, sin dejar de agradecerle su aportación a la vida priista.

 

 

Es obvio que ninguno de estos dos señalamientos debe ser cierto. Y es que, en el escasísimo tiempo que Moreira estuvo como segundo en el mando del PRI nacional, no pudo llevar a cabo ningún trabajo significativo y mucho menos ofrecer alguna aportación a la existencia del PRI.

 

 

A la hora de la hora, para ser francos, lo que debió faltarle es tiempo para terminar de instalarse en su oficina, si es que le habían asignado alguna. Por lo visto, según hipótesis que se han empezado a manejar sobre lo ocurrido, lo que al parecer explica el hecho que se comenta bien pudo ser la frontal incompatibilidad de caracteres entre Moreira y Ruiz Massieu.

 

 

Es muy probable que a eso se deba todo lo que pasó en el escenario priista. Pero es obvio que no pasará mucho tiempo sin que se conozcan planamente las razones que fincaron la renuncia de Moreira a la secretaría general priista.

 

 

Porque no es creíble que la dimisión de este político (habría que preguntarse si realmente lo es) añada mayores males a la causa del PRI, puesto como está tal partido en gravísima crisis existencial.

 

 

Pero si algo notifica la renuncia de Moreira, es que en el ámbito tricolor distan mucho todavía de iniciar la etapa de reflexión o análisis que dijeron llevarían a cabo para explicar la estruendosa derrota que en casi todos los frentes (empezando por la presidencia de la República) de las pasadas elecciones. No parece tener sentido que, en la gravosa o inconveniente coyuntura por la que atraviesa un partido como el PRI, se produzca en su seno la renuncia de quien firmaba como secretario general, más allá de que éste sea o no un personaje político de calibre.

 

 

El problema realmente va mucho más allá del significado de esta última consideración. Con Moreira o son él, se advierte que el PRI se mantiene todavía en el espasmo o incredulidad que le causó la fulminante derrota electoral de julio pasado. Ni en el partido nacional ni en los de carácter estatal se sabe nada de lo que estarían haciendo en esas siglas para empezar a recomponer la situación de guerra perdida por la que atravesaron.

 

 

Por lo menos en el PAN acaban de celebrar un consejo nacional. ¿Para qué? Quién sabe…

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