AL DÍA… + Ante un más allá + Buen entendedor

Por diversos motivos que obvia ..mente lo impidieron en su momento, vale precisar que, durante la prolongada estancia que este servidor registró en El Informador del Mayo, siempre quiso saber si, por ejemplo, existiría vida profesional más allá de ese periódico. Es claro que esa vida siempre estuvo allí, por más que uno, como era propio ocurriera, no haya resuelto empeñarse en su búsqueda.

 

 

Sin embargo, hoy es propio reconocer la oportunidad que se nos ha brindado para incorporarnos al equipo que construye la nueva etapa en que se ha empeñado un periódico como DIARIO DEL YAQUI, lo que demuestra que, por fortuna, la pregunta que uno se formulaba con respecto a la existencia de un más allá profesional, nunca tuvo razón de ser. En este sentido, resulta pertinente subrayar la gentileza que entraña la generosa invitación para ocupar espacios en las páginas del DIARIO. En lo personal, esa invitación la asumimos como una gratificante circunstancia (obviamente dotada de su carga de emoción) para retornar al quehacer periodístico en tareas cotidianas fundamentalmente de escritura.

 

 

Ubicados en este contexto, debe asumirse como inevitable la decisión de abordar en estos renglones la espectacular (y de algún modo inesperada) transformación experimentada por el mapa político del país a partir del primero de julio anterior. Los detalles de la historia respectiva son ampliamente conocidos en estas alturas. El espasmo ciudadano (tronante y extendido) que generó el apabullante triunfo electoral de Andrés Manuel López Obrador, dejó prácticamente sin habla a conocedores y neófitos en el asunto.

 

 

No fue para menos. Aunque habría que decir que de alguna forma lo ocurrido el día primero del mes anterior pudo asumirse como una relación de hechos esperada. La suerte corrida por el PRI causó ciertamente un estupor generalizado, pero no tanto porque se haya quedado sin la Presidencia de la República. A la hora de la hora, empero, por sobre esta circunstancia hay que reconocer que lo que le pasó a un partido como el PRI, que prácticamente lo perdió todo en materia electoral, al igual que sus demás congéneres partidistas, fue de hecho una formidable o cuantiosa exhibición de poderío político y aceptación ciudadana por parte del llamado Movimiento de Regeneración Nacional.

 

 

A eso, sin duda, se limita todo. Como quedó de manifiesto el día de las elecciones, cuando a poco de iniciada la jornada respectiva quedó en claro cuál sería el rumbo de las votaciones en curso, el tenor de los sufragios ciudadanos prácticamente ignoró a todos los contendientes electorales y optó por centrarse en una sola fórmula partidista. En otras palabras, que parecía imposible que pasara, terminó por suceder. Es decir, la caída del andamiaje de los tradicionales partidos políticos mexicanos, se consumó en una jornada relampagueante e indiscutible,

 

 

Hoy quizá ya no suponga un gran atractivo de lectura o conceptual asumir la teorización que ayude a explicar las razones que posibilitaron la masacre electoral del primero de julio anterior. A nivel popular, y sin duda también desde el punto de vista de la ciencia, lo acontecido ese día se debió (como efectivamente lo reconocen propios y extraños) a un solo estado de ánimo popular: el hartazgo de la población. Para qué, entonces, buscarle más ruido al chicharrón.
O, si se quiere, al buen entendedor pocas palabras…

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