AL DÍA… *Ante lluvias en Navojoa inundaciones y Baches

Por: Gerardo Armenta

Poco a poco se ha venido complicando la fisonomía urbana de Navojoa en virtud de las lluvias recientes que se han dejado sentir. Una primera evidencia en ese sentido se tiene en la exagerada cantidad de baches existentes en la ciudad.

 

 

Al mismo tiempo, la precipitación pluvial del domingo anterior en la mañana dejó un singular mapa de colonias inundadas en diversas colonias navojoenses. Se trató de inundaciones pasajeras, las que, sin embargo, hicieron notar el riesgo a que está sujeta su particular población.

 

 

Las que se describen anteriormente son evidencias de primera mano en el ambiente citadino. Baches e inundaciones en colonias se han convertido en problemas urbanos que no es posible ignorar. La lluvia dominical también revivió el añejo temor existente en el oriente citadino, particularmente entre los moradores de la populosa colonia Sonora.

 

 

En realidad, lo que se vive en ese lugar es un verdadero viacrucis cada vez que las precipitaciones se tornan más o menos intensas. El domingo pasado no fue la excepción en virtud de que el cauce del llamado arroyo Sonora creció perturbadoramente, Eso ocurrió particularmente entre quienes viven por las calles Cócorit y Nogales.

 

 

Por ese punto de la colonia Sonora es donde el arroyo del mismo nombre muestra uno de sus flancos más peligrosos cuando las lluvias desbordan su curso. Un problema como el descrito no es de ahora. En realidad cada año pasa lo mismo. El riesgo, siempre latente en parte de esa colonia, deriva de la eventualidad de que las lluvias tapen el sifón existente allí.

 

 

Si eso llegara a ocurrir, la consecuencia obvia y natural sería la inundación de las casas. El arroyo Sonora ha sido un problema casi eterno en la colonia llamada igual modo. Las obras que lo despojarían de su peligrosidad nunca fueron terminadas. Al parecer en la base de todo esto existen irregularidades administrativas en la hechura de tales obras.

 

 

El caso es que los moradores de la colonia Sonora no tienen paz ni sosiego por el peligro que representa el eventual desbordamiento del arroyo al que se alude, obviamente durante la temporada de lluvias. Por eso, ha de ser tiempo de que se haga algo para, en principio, evitar la inundación de ciertas y cuales calles de la Sonora. Pero lo cierto es que esas mismas inundaciones se presentan con cierta regularidad en otros asentamientos urbanos de Navojoa.

 

 

Es probable que no se puedan evitar del todo esas incómodas perturbaciones citadinas. Sin embargo, eso tiene que ser obligación de las autoridades municipales definir el modo de evitar que las lluvias causen en las colonias efectos como los descritos. Por lo visto, la actual temporada de lluvias está resultando mucho más intensa de lo esperado originalmente. Con esa circunstancia se tendrá que batallar.

 

 

En un esquema urbano como el anterior, es obvio que no es propio ni deseable olvidarse de la existencia de baches, cuya multiplicación en estas alturas prácticamente ha desquiciado el tránsito vehicular de Navojoa. El tema está en la plática habitual de todos los días.

 

 

Y es que, como en una especie de película de terror, el surgimiento de baches al por mayor en y por casi todos los rincones de las calles de la ciudad, ha generado una especie de singular psicosis ciudadana. Primero porque esos desperfectos del pavimento están en todos lados y a todas horas. Y después por la dificultad de entender racionalmente cómo y por qué la Perla del Mayo se ha convertido durante los últimos días en una especie de capital de los baches.

 

 

No hace mucho tiempo se hizo una aproximación sobre el número de hoyancos (y cráteres) que las lluvias han causado en el pavimento de la ciudad. Se estimó que en ese no muy lejano entonces en Navojoa existían 2 mil baches en números cerrados. Hoy resulta evidente que tal número se ha quedado chico. La evidencia al respecto está a la mano y es visible en casi todas las calles y avenidas de la ciudad.
Sin duda…

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