A SU SALUD… Justicia social y derecho a protección de salud: brecha por cerrar

A SU SALUD… Justicia social y derecho a protección de salud: brecha por cerrar

Por: Dr. Luis Alberto Villanueva Egan


A pesar del incremento en la cobertura de salud para los pobres y los no asegurados, la participación pública en el financiamiento del cuidado de la salud en México es una de las más bajas entre los países de la OCDE (50%), donde el promedio es del 72% y alrededor de la mitad de todo el gasto en salud en México es pagado directamente por los pacientes.

 

 

En las Estadísticas de la OCDE sobre la salud 2015 se muestra que México se encuentra entre los últimos 5 países en relación al número de médicos per cápita, 2.2 por cada 1,000 habitantes, muy baja en comparación con 6.3 de Grecia, 5.0 de Austria y 4.9 de la Federación Rusa e inferior al promedio de 3.2. La situación es aún peor en el caso del personal de enfermería, en el que México en 2013 se situaba entre los lugares más bajos de la lista de países con un indicador de 2.6 enfermeras por 1000 habitantes, mientras que en Suiza fue de 17.4, en Noruega de 16.7 y el promedio fue de 9.1 por 1000 habitantes. México ocupa el penúltimo lugar entre los 34 países miembros, en cuanto a camas de hospital disponibles, mientras que Japón, ocupa el primer lugar con 13.3 camas de hospital por cada mil habitantes, México tiene una capacidad de 1.6 cama por cada mil habitantes. Este indicador considera las camas en hospitales públicos que están disponibles para su uso inmediato en los hospitales generales, de salud mental y de otras especialidades. De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS) deben existir 2.5 a 4 camas censables disponibles.

 

 

En cuanto a la disponibilidad de tomógrafos, México ocupa la última posición con 5 unidades por cada millón de habitantes, mientras que en Australia existen 50 tomógrafos por cada millón de habitantes. En una situación similar se encuentra la disponibilidad de equipos de resonancia magnética, donde México está ubicado en el último lugar con 2 equipos por cada millón de habitantes, mientras que en este mismo indicador Estados Unidos de América tiene 34 equipos por cada millón de habitantes.

 

 

En el caso de los mastógrafos, México vuelve a parecer en el último lugar de la lista con 9 unidades por cada millón de mujeres de 25 años y más, mientras que en Corea para la misma población se reportan 55 unidades diagnósticas. El cáncer de mama representa la segunda causa de muerte en mujeres mexicanas de 30 a 54 años de edad y se estima un incremento de aproximadamente 16,500 nuevos casos anuales para el 2020.

 

 

Para cerrar estas consideraciones acerca de los sistemas de salud, incluimos lo escrito por Gregorio Martínez Narváez: “Las características que asumen los sistemas nacionales de salud reflejan el grado de organización que han alcanzado las sociedades; son manifestación y producto de su cultura y sus valores. Son expresión del grado de solidaridad existente, de la capacidad de ordenación, del manejo de los recursos financieros y del uso de la tecnología. Su alcance refleja el nivel de distribución de beneficios, así como la equidad que se ha logrado dentro de una sociedad y, con ello, hasta dónde se ha podido llegar en la protección más íntima que deben recibir todos los ciudadanos en una sociedad civilizada”.

 

 

En su libro “La bioética en una sociedad liberal” Max Charlesworth dice los siguiente: “En cualquier sociedad económicamente desarrollada, el sistema sanitario se enfrenta a la necesidad de decidir (bien formal o bien informalmente) qué proporción de los recursos totales de la comunidad deben gastarse en la asistencia sanitaria; cómo se van a distribuir estos recursos; qué enfermedades, discapacidades y formas de tratamiento deben tener prioridad; qué miembros de la comunidad tienen que recibir consideración especial con respecto a sus necesidades sanitarias; y qué formas de tratamiento son las más eficaces en relación con el costo”. En otra parte del mismo texto continúa: “Pero la asignación de los recursos para la salud no solo es materia de racionamiento costo-beneficio eficaz, sino, por encima de todo, es un tema de justicia humana o equidad, en el que la prioridad es sopesar debidamente los intereses de cada una de las partes implicadas –pacientes, profesionales de la salud, comunidad en general. En una sociedad democrática la gente debería tener, dentro de lo posible, alternativas y opciones verdaderas en la asistencia sanitaria, así como un grado real de control sobre la utilización de los recursos en salud”.

 

 

Desde mi perspectiva se requieren acciones urgentes tendientes a reducir las inequidades en salud en toda la población dando prioridad a los sectores más vulnerables de la sociedad. Que no se nos olvide que los usuarios de los servicios de salud son personas y la protección de la salud es su derecho.

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