A SU SALUD… Jesusa y el maltrato infantil

A SU SALUD… Jesusa y el maltrato infantil

Por: Dr. Luis Alberto Villanueva Egan

“En Ramá se oyó una voz de gran llanto y duelo: Raquel que llora a sus hijos y no quiere que la consuelen, porque ya no existen.”Mateo 2:18

 

 

Por si no fuera poco volvió a llover en forma torrencial en Ciudad Obregón. Los granizos caen como piedras impulsadas por una fuerza furibunda dispuesta a golpear cualquier cuerpo que encuentre a su paso. El cielo encapotado es atravesado por relámpagos fulminantes que con una verticalidad impía se arrojan sobre los extensos campos que circundan la urbe. Imposible no sobrecogerse frente a este espectáculo de fuerza natural. El cuarto es oscuro y frío. Jesusa llora en soledad.

 

 

En el hospital, por la madrugada, el frágil silencio es interrumpido por los gritos desesperados de una mujer: ¡Atiendan a mi hija! La enfermera sale presurosa hacia quien se desgarra: es una mujer joven, baja y rechoncha, de veintitantos años. Lleva en los brazos un bulto menudito envuelto en una sucia toalla amarilla ensangrentada de la que emergen como dos fideos un par de piernas, se adivinan frágiles y, del otro extremo, una pequeña cabeza con el cabello largo y desordenado. La niña no llora, sólo emite un lamento prolongado, animal, poderoso y terrible.

 

 

Primero los gritos, los jaloneos, los pellizcos, los tirones de pelo, los insultos hirientes, los golpes a mano abierta, los puñetazos, los gritos enloquecidos, las ofensas sin límite. En la niña, el terror abismal, la pérdida de la voz y del aliento, la inmovilidad, la vista nublada, la boca seca, la ropa mojada. Sobre el pequeño cuerpo derrotado la voz familiar libera, como una lluvia maldita, proyectiles incendiarios e indelebles: estúpida, maldita, me arruinaste la vida, por tu culpa todas mis desgracias. La mujer llora iracunda, babeante. El terror alcanza su nivel más alto. Plegada, sola, a Jesusa nadie la vio convulsionar.

 

 

¿Que cuándo comenzó? ¿Que si siempre ha sido así? ¿Que si no la quiero? ¿Por qué me pregunta eso licenciado? ¿A usted nunca le han dado de ganas de callar a sus niños? ¿Que si consumo drogas? ¿Que dónde está el padre de la niña? Lejos, muy lejos, me golpeaba a veces, sobre todo cuando se enteró del embarazo. ¡Yo no soy un monstruo, que le quede bien claro! Soy una madre sola que busca salir adelante. Sí, lo acepto, se me pasó la mano. ¿Mi mamá? Ella siempre nos dio nuestros buenos chingazos. La disciplina es importante. Mejor una nalgada a tiempo. No, nunca le azoté la cabeza, bueno tal vez sí pero no muy fuerte. Solo bebí dos o tres botes. ¿Cristal, qué es eso?

 

 

La niña de tres años tiene una estatura y un peso muy por debajo de lo esperado para su edad, huele mal, el pañal está sucio y es manifiesto que desde hace mucho tiempo no ha recibido un baño. Se le practican estudios radiológicos que muestran como hallazgo la evidencia de fracturas antiguas en brazos y costillas. La historia de la madre es contradictoria, titubeante e incompatible con las lesiones que presenta: se cayó de una silla, se golpeó con una puerta, ella sola se lo hizo con el barandal de la cuna. En esta ocasión presenta trauma cráneoencefálico severo y hemorragia extracerebral, además de evidencia de golpes en cara, tórax y abdomen. Todo hace suponer que pasaron varias horas antes de traer a la niña al hospital. Los médicos y las enfermeras actúan rápido, asisten la ventilación e inician medicamentos para proteger el cerebro de más daño. El neurocirujano decide intervenir, el futuro de Jesusa es incierto.

 

 

Magda Beltrán, la jefa de Trabajo Social del Hospital General, está preocupada, cada vez llegan más niños con signos de maltrato a urgencias, el problema está subiendo como la espuma, en la Subprocuraduría de la Defensa del Menor, la Familia y el Adulto Mayor del DIF Cajeme ya la conocen, sus llamadas son habituales. El maltrato infantil es un problema complejo con fuertes raíces sicosociales, culturales y económicas atribuible a la interacción de múltiples factores: los embarazos en adolescentes, la baja escolaridad de los padres, la existencia de problemas económicos, la ausencia de pareja, la falta de redes de apoyo social y emocional, consumo de drogas, el maltrato inducido o ejecutado por una nueva pareja, vivir en situación de violencia familiar, el embarazo forzado o no deseado. Magda emite un largo suspiro, los niños maltratados le duelen, lastima verlos.

 

 

Las lesiones de Jesusa son graves, es muy pronto para saber la magnitud del daño, las secuelas que quedarán. Para algunos niños el invierno se adelanta. Un invierno frío, cruel y despiadado.

 

 

“Le llevaron entonces a unos niños para que pusiera las manos encima de ellos y rezara. Pero los discípulos los regañaban y Jesús les dijo: -Dejad a los niños y no impidan que se acerquen a mí, porque de quienes son como tales es el reino de los cielos. Y poniendo las manos sobre ellos, se fue de allí.” Mateo 19:13-15

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