“Doctor Q” y la cultura del esfuerzo

“La suerte no llega a los que la quieren, sino a quienes la buscan, y se busca con la determinación y disciplina para seguir un sueño y con la resistencia a las adversidades de la vida” Ramón y Cajal, Premio Nobel de Medicina

En estos tiempos tan turbulentos y con muchos aires de pesimismo, es importante oxigenar nuestras visiones, con testimonios de otras personas que van mejorando sus propias vidas y ayudando a transformar la existencia de los demás.
“Doctor Q” (2013) es la autobiografía del doctor Alfredo Quiñones Hinojosa, un jornalero mexicano que se convirtió en médico por la Universidad de Harvard. Este galeno migrante, completó la residencia en Neurocirugía en la Universidad de California, en San Francisco. Actualmente es director del Programa de Cirugía de Hipófisis y de Cirugía de Tumores en el Hospital Johns Hopkins, en Baltimore.
Alfredo nació en el Valle de Mexicali hace 50 años. Inició trabajando a los cinco años de edad en una gasolinera, además de vender elotes y hot dogs. Se graduó como profesor de primaria en la Escuela Normal Fronteriza en Mexicali.
En 1986, Quiñones entró en Estados Unidos como inmigrante ilegal, sin saber inglés y con 63 dólares en su cartera. Fue en California donde trabajó recogiendo tomates y algodón, así como cargando azufre y aceite de pescado en trenes de carga. Durante ese tiempo de arduo trabajo, tomaba clases nocturnas de inglés.
En 1992 ganó una beca en la Universidad de California, Berkeley, donde se graduó con honores en Psicología. Posteriormente aplicó para ingresar a la Escuela de Medicina de la Universidad de Harvard, alentado por el neurobiólogo Joe Martinez.
Al día de hoy ha recibido múltiples reconocimientos, entre los que destacan haber sido nombrado entre los 100 hispanos más influyentes en Estados Unidos y fue seleccionado por la revista “Ciencia Popular” como uno de los genios más influyentes en la ciencia actual.
Su mentor, Joe Martinez, señala que la vida del “Dr. Q” es un testimonio sobre el poder de la pobreza cuando motiva a ascender en la escala social, sobre el poder de la valentía para alcanzar altos grados académicos, y sobre el poder del altruismo para retribuir al prójimo, a través de tratamientos médicos de primer nivel y la creación de conocimiento.
La historia del “Dr. Q” ayuda mucho a la reflexión en un entorno en el que algunos jóvenes quieren hacer dinero fácil con poco esfuerzo; donde nuevos profesionistas quieren hacer camino sin “ensuciarse las manos”, y donde otros quieren salir avante pisoteando los derechos de los demás.
El “Dr. Q” comparte lo siguiente: “Muchos de mis compañeros en Harvard habían ido a las más prestigiosas escuelas de preparatoria. Eran muy inteligentes; sabían sobre política, sobre economía, sobre historia. Mi ventaja era haber tenido hambre, haber sido pobre y no haber recibido atención de salud. Ellos nunca habían caído. Ser inteligente es realmente la capacidad para hacer frente a nuevas circunstancias. Supongo que mi vida anterior me dio un talento, el talento para hacer conexiones con la gente, y convertir las situaciones negativas en positivas”.
Le recomiendo este libro y sus diversas referencias en YouTube. Todos le podemos aprender algo a la vida del “Dr. Q”.

@rafaelroblesf

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