Carpintero bellotero

Carpintero bellotero

Profr. Juan Vidal Castillo
El carpintero bellotero tiene su distribución geográfica desde el sur de Estados Unidos, hasta Colombia. Habita, fundamentalmente, los bosques de robles (Quercusspp), los bosques mixtos con pino (Pinus) y roble, y también los de abeto (Pseudotsuga), secoya (Sequoia sempervirens), y otros donde también se encuentren algunos robles. Es posible admirarlo en la Reserva Ecológica Sierra de Álamos Río Cuchujaqui, también conocida por los científicos como “El Tesoro de la Sierra Madre Occidental”.

 

 

 

DIMORFISMO SEXUAL
Es un pájaro carpintero bastante pequeño, con unos 23 cm de longitud y 65-90 gramos de peso. Los machos adultos tienen la frente blanca y todo el píleo (parte superior de la cabeza) rojo, mientras que la hembra tiene una franja negra entre la frente también blanca y el píleo rojo. Otra característica distintiva, aunque poco evidente, es que la hembra tiene el pico un 10 por ciento más corto.

 

 

Se alimenta, principalmente, de bellotas e insectos (en especial hormigas), pero también incluye en la dieta frutas, semillas (piñones de pino, por ejemplo) y savia. Esta última la obtiene perforando agujeros de entre tres a 19 milímetros de profundidad y 5-15 milímetros de diámetro en robles.

 

 

En cuanto a su grupo reproductivo, aunque algunas poblaciones son monógamas, suelen formar grupos cuya estructura es variable y compleja. Así, pueden estar formados por uno a cuatro machos reproductores y una hembra, o con dos o tres hembras reproductoras y hasta 10 ayudantes no reproductores (descendientes del grupo de años anteriores). El grupo defiende el acopio comunitario de alimentos (especialmente bellotas); el territorio de nidificación durante todo el año, y colaboran en la alimentación de los pollos. La anidación conjunta de las hembras es frecuente, pero es más probable a medida que aumenta el tamaño del grupo.

 

 

La época de reproducción del carpintero bellotero es entre abril y agosto. El nido es un hueco (15 centímetros de ancho y 22-70 centímetros de profundidad) que excavan en un árbol muerto o en una rama muerta de uno vivo, y que ubican a una altura de tres a 21 metros de altura. En la construcción, que puede durar unos tres meses, participa todo el grupo, y es reutilizado por muchos años.

 

 

Los pollos tienen formado el plumaje a los 30-32 días, momento en el que abandonan el nido, aunque pueden seguir siendo alimentados por el grupo durante varias semanas. Después pueden dispersarse, por lo general las hembras antes que los machos, y formar parejas de reproducción o permanecer en el territorio de los padres por al menos un año. En los territorios donde las condiciones son buenas –especialmente la disponibilidad de alimento– los jóvenes tienden a permanecer y convertirse en ayudantes, y muchos compañeros de cría permanecen juntos durante toda la vida.

 

 

 

DATOS CURIOSOS DEL CARPINTERO BELLOTERO
1.- Cuando golpea la madera con su pico, lo hace entre 15 y 16 veces por segundo, es decir, dos veces más deprisa que los disparos de una ametralladora.
2.- Su cabeza, en consecuencia, se desplaza a una velocidad superior a la de una bala.
3.- La fuerza del impacto de su cabeza en cada golpe es equivalente a mil veces la fuerza de la gravedad (más de 250 veces la fuerza que sienten los astronautas en una nave a la hora de la salida).
4.- El pájaro carpintero picotea aproximadamente unas 12 mil veces al día.
5.- Tienen una lengua conectada con las fosas nasales que cubre su cerebro, y así no sufren anomalías al picotear.
6.- También poseen un cráneo macizo que protege su cerebro del continuo martilleo a los troncos de los árboles. Plumas cerdosas y gruesas en las ventanas nasales les guardan contra las escamas de madera que crean al picotear.
7.- Para alimentar todo ese derroche de energía, en sólo una jornada un pájaro carpintero es capaz de zamparse mil hormigas ó 900 larvas de escarabajos.
8.- El carpintero bellotero, para tener alimento en el invierno, guarda una provisión de bellotas suficiente, para lo cual practica orificios en los árboles, donde guarda sólo una bellota en cada agujero, de tal modo que practican miles de agujeros en los troncos de los árboles.

 

 

 

KÁKACH, LA LEYENDA DEL PÁJARO CARPINTERO
Bien al sur, en la punta más austral del país, donde el viento arrecia castigando los árboles altos que componen los bosques del lugar, donde el frío congela el aire, allí, se yergue Tierra del Fuego y en este confín dicen los antiguos que entre los Selk`nam, ancestrales moradores del lugar, habitaba un hombre cuyo nombre era Kákach y la leyenda narra cómo y por qué este joven se convirtió en un pájaro cuyo cuerpo es negro, rojo el copete y trepa a los saltos picoteando los árboles para hacer de ellos su hábitat.

 

 

Dicen que dicen… que entre los Selk’nam antiguos habitantes de Tierra del Fuego, vivía un hombre de menudo cuerpo, pero muy fuerte, decidido y corajudo que entre sus congéneres era reconocido como un ser valiente, de cuantiosas virtudes y entre las que sobresalía, la prudencia. Todos lo llamaban Kákach.

 

 

Cierta vez, mientras el joven se paseaba a orillas del mar, vio venir desde el norte a una mujer de colosal tamaño, pero con una particularidad, tenía la cabeza muy pequeña, tanto, que desentonaba sustancialmente con su amplio cuerpo.

 

 

El hombre, al verla corrió para avisar a los demás, pero nadie le creyó.

 

 

Kákach, entre asustado y desesperado, se acordó de Kauj, un anciano sabio y hacia él se dirigió con premura para consultarlo.

 

 

Kauj escuchó con atención la descripción que hizo Kákach de la mujer que había visto emerger del mar. El sabio, con el ceño fruncido y aspecto preocupado, dijo reconocer a la mujer, refiriéndose a ella como Taita, a lo que más tarde agregó: – es la peor noticia que has podido darme -.

 

 

Cuentan que por aquellos tiempos, la hoy conocida como Tierra del Fuego, solo tenía agua potable, apta para ser bebida, en una laguna, ya que los ríos, lagos y lagunas aún no se habían formado.

 

 

Así fue que, cuando Taita tuvo sed, con sólo olfatear el ambiente, descubrió la tan preciada laguna y hacia allí se dirigió.

 

 

Luego de rondar el lugar, la mujerona decidió que nadie más que ella bebería de la laguna, entonces comenzó a cortar árboles, los más altos y robustos con los que rodeó la laguna cercándola y se sentó a esperar.

 

 

Uno a uno fueron llegando al lugar todos los nativos en busca del vital elemento, pero Taita, con decisión los espantó a todos, cuchillo en mano y firme convicción.

 

 

En pocos días la desesperación se apoderó de todo el pueblo.

 

 

Kákach estaba más que enojado, enojadísimo, y se prometió así mismo, terminar con la bruja malvada de una vez por todas y le declaró la guerra.

 

 

con el ritual, se hizo pintar la cara de rojo, costumbre que presagiaba la lucha, luego pidió traer polvo de carbón y con él se frotó el cuerpo para no ser visto bajo los rayos lunares.

 

 

Llegada la noche, se deslizó con sigilo hasta donde se encontraba la impía enemiga.

 

 

En la soledad nocturna, bajo el cielo estrellado, el guerrero comenzó a desplegar su plan.

 

 

Su objetivo era abrir una zanja hacia el corral de Taita, con mucho esfuerzo fue avanzando poco a poco.

 

 

Ya amanecía cuando al fin divisó su objetivo. Sí, allí estaba Taita cuchillo en mano.

 

 

Daba temor verla allí, con su impresionante figura.

 

 

Entonces Kákach se deslizó cuerpo a tierra y en un descuido tomó a la mujer por los tobillos, la sujetó tan fuerte que ella rodó por tierra, entonces, decidido le arrebató el filoso cuchillo, pero Taita con ligeros movimientos lo tomó de los cabellos y él aulló de dolor. Ella, ni lerda ni perezosa lo sujetó de la lengua con todas sus fuerzas, y se la estiró y estiró con idea de mordérsela, pero el muchacho reaccionó rápidamente y logró golpearla con el mismísimo cuchillo que le había quitado, hasta dejarla sin vida.

 

 

Kákach había logrado su objetivo. Con gran dificultad se dirigió hasta la laguna y allí pudo aplacar su sed, luego enjuagó sus heridas y con una caracola que encontró por allí, entre dolorido y tembloroso, juntó agua para llevarle a los más ancianos.

 

 

Los demás, al enterarse de las buenas nuevas, corrieron a la laguna atropelladamente y al fin, bebieron hasta saciarse.

 

 

Kauj, el sabio, dijo que debía hallarse una solución para que no volvieran a repetirse hechos tan desgraciados como el que había acontecido. Nadie más debía adueñarse del agua.

 

 

Como Kauj además de sabio tenía ciertas dotes de mago, tomó una honda, mojó una piedra en el lago, la acomodó con suma paciencia y la arrojó tan lejos y tan fuerte como pudo.

 

 

Al caer, la piedra oradó el suelo, rajando la tierra y abriendo un cauce de lo que sería un río, entonces el agua de la laguna corrió libre por allí.

 

 

Luego volvió a tomar otra piedra más grande, la arrojó y la enorme fuerza descendente creó un hermoso lago. Y así arrojando piedras, surgieron lagunas, ríos y arroyos.

 

 

Ustedes se preguntarán que fue del bravío guerrero Kákach, bueno parece ser que la pelea con Taita lo desequilibró un poco y se le dio por hacer cosas raras, como golpear y treparse a los árboles dando estrepitosas carcajadas, hasta que cierto día y ante la mirada azorada de su pueblo, el joven fue trasformándose en un pájaro, cuya cabeza, tal cual Kákach la tenía pintada para enfrentar a Taita, luce hasta hoy en día, un copete rojo, plumaje negro y brillante, lengua larga y entre picoteo y picoteo deja escapar un sonido, que asemeja a la risa.

 

 

¿Adivinan en que pájaro se convirtió Kákach?. Claro que sí, en un hermoso pájaro carpintero.

 

 

¿Y qué fue de Kauj, el anciano? Dicen que a su muerte, emergió de su cuerpo un búho que también vive en los bosques y que cada vez que ve a un desconocido, emite un chistido en señal de aviso para que nadie más se adueñe de las aguas.
¡Les deseo un bendecido día!

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