Premios Grammy… El espectáculo antes de la calidad

Premios Grammy… El espectáculo antes de la calidad

Por: Jesús Carvajal Moncada

Las diversas instancias que entregan reconocimientos con gran prestigio a nivel mundial llegan a ser cuestionadas en ocasiones debido a que determinadas decisiones puedan considerarse erróneas. Es obvio que las designaciones no serán del agrado general en prácticamente ningún caso, pero hay ocasiones en las que se hacen evidentes ciertos intereses, políticos, sociales o económicos. Algunas polémicas recientes son las del premio Nobel de literatura a Bob Dylan o la entrega del Oscar el año pasado para Moonlight (Luz de luna), como mejor película, elección al parecer más sustentada en que está realización aborda la homosexualidad y el consumo de drogas en gente de raza negra, que en un real logro cinematográfico.
Este año toca a la Academia Nacional de Artes y Ciencias de la Grabación y sus premio Gramy entrar a escena con seis galardones para Bruno Mars, entre estos álbum del año, canción del año y mejor grabación del año, esto es, los principales.
No he sido seguidor de este cantante de géneros como el hip hop y reggae, entre otros, originario de Honolulu, Hawaii, aunque no soy ajeno totalmente la su desempeño. A partir de los resultados de los Grammy, busqué algunos de los temas premiados para escucharlos evitando cualquier predisposición en contra. Pese a esto, no escuché más de tres canciones. Y no es solamente el hecho de que no sea un artista de mi interés, sino que lo escuchado fue como una muestra ampliamente representativa para no requerir mayor atención en él.
En Mars, los pasos de baile, la música y el estilo de los vídeos es notablemente repetitivo, agregando a esto la simplicidad de la música y las letras. En cuanto al video de la canción principal, está lleno de clichés: mujeres bellas y sensuales, autos caros, joyas, bebidas y lugares lujosos. Y el resto de ellos al parecer son de una superficialidad similar. ¿Por qué entonces premiar a un cantante eminentemente comercial? Aunque es muy difícil dar una respuesta exacta a esta pregunta, lo que resulta evidente es la postura de la academia de reconocer a quien está generando ventas y vídeos vistos muchas veces en espacios digitales, así como en televisión. Lo que el artista está dando a ganar a la industria parece haber sido un factor primordial.
En el pasado, grandes personajes de la industria musical, como los Beatles,Sting, Prince, Michael Jackson, U2 y Carlos Santana, también han logrado numerosas ventas, y sus productos han sido, y están todavía, presentes en varios medios de comunicación. Sin embargo, el criterio central nunca fue el éxito comercial, sino la calidad musical, lo que cada artista en lo individual o como grupo fuese capaz de lograr en cuestiones de creatividad e innovación.
Por otra parte, es un hecho que quien se hace acreedor a una distinción no necesariamente será del agrado de la audiencia en general. Hay una amplia variedad de preferencias en la actualidad. Por tanto, si Bruno Mars tiene sus seguidores, seguramente ha sabido ganarlos, en tanto que estos tienen el derecho de escuchar la música de su elección. Lo preocupante en todo caso es que la academia se deje llevar por la reciente penetración de este tipo de cantantes y su música en la sociedad, antes de evaluar los alcances en lo musical.
La música, como cualquiera de las artes, pasa también por momentos polémicos que pueden servir para precisar mejor los criterios de elección de premios en el futuro. Lo espectacular entonces, no debe ser el parámetro más importante.

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