35 años sin Karen Carpenter

35 años sin Karen Carpenter

Por: Silvia Rousseau

El pasado 4 de febrero, se cumplieron 35 años de la partida de una cantante, cuya voz no ha podido ser igualada, mucho menos superada por ninguna otra intérprete de la balada pop en inglés.
Ojalá que estas palabras tuvieran sonido y entregarles las canciones que interpretó en sus momentos de gran popularidad, y sintieran las emociones que esta joven mujer podía colocar en su voz, para explicarles lo sensible que era su ejecución, algo especial había en su forma de cantar, fuerte, tierna, clara y dulce, sin llegar a empalagar al oído. Yo imaginaba que cuando ella cantaba siempre estaba riendo o recordando alguna vivencia satisfactoria. No sé qué le pasaba a su corazón o en su existencia algo era insalvable, pero su muerte prematura, cuando apenas tenía 32 años, descubrió a sus seguidores el nombre de la enfermedad que le aquejaba: Anorexia nerviosa. Este hecho me hace admirar su dolor silencioso ya que al hacerse pública esta patología, muchas jovencitas anoréxicas pidieron ayuda y si bien la enfermedad aún se sigue presentando hasta nuestros días, hay testimonio de personas sobrevivientes, otras no han tenido tanta suerte.
Karen y Richard su hermano, eran el dueto que tuvo tanto éxito en los años setenta como TheCarpenters y sus canciones para mi son agridulces, pero me siguen gustando, nadie como Karen para cantar por ejemplo Sing o Mr. Postman. BurtBachara compuso el que fue el mayor hit del dueto: They Long To Be Close To You, que sin pena ni gloria había sido grabada con anterioridad, pero Cerca de Ti en las voces de estos hermanosCarpenter se convirtió en la canción más romántica que se había escuchado hasta entonces, para una generación que coqueteaba con el rock metálico y las gruesas canciones de protesta por la guerra de Vietnam. Las voces de Los Carpenters eran un remanso para el joven rocanrolero y un refugio para las parejas enamoradas.
Leyendo la biografía de Karen, es difícil separarla totalmente de la de su hermano, porque, aunque ellos eran una magnífica mancuerna artística, pienso que ella quería volar sola y deseaba o tal vez necesitaba también, tener la aprobación de la gente cercana, su gente querida. Fueron fugaces los años de giras y éxitos, trabajo arduo en sesiones de grabación. Los años pasaron y así, enferma, entrando y saliendo de un hospital a otro, Karen por fin tuvo la fortaleza de grabar un disco en solitario, es el que estoy escuchando mientras escribo este modesto y breve homenaje. El disco Lovelines fue vetado por la disquera argumentando cosas que no comprendo y sinceramente me confunde, pues era el momento que más falta le hacía ser ella misma, dejar la tutela de su hermano al grabar y no sé, recorrer otroscaminos, descubrir ritmos que despertaran esa otra Karen que existía dentro de su ser y solamente la conocía su poseedora, nadie más; desde muy joven era baterista de jazz y solía decir que: “Era una baterista que podía cantar”. En las primeras grabaciones del dueto Karen tocaba la batería y en los conciertos ocupaba su lugar atrás hasta que le pidieron que cantara frente al público y otro músico ocupara su lugar. En 1975 fue elegida como la mejor baterista del año.
Creo que con estas canciones como solista ella regresaba a sus raíces, especialmente con una:StillCrazyAfterAllTheseYears, composición de Paul Simon (Simon y Garfunkel), su productor le da una voltereta a la canción y hace un regalo con ella, con músicos excelentes, arreglos espectaculares y una interpretación de Karen donde su voz hace una escala en su alma antes de tocar sus cuerdas vocales. Termina el disco con un blues fenomenal.
Trece años después de morir la cantante, se levantó el veto por la compañía de discos y finalmente en 1996, Richard, que poseía los derechos de autor, le dio luz verde al nacimiento de este disco póstumo que revive a la Karen a quien muchos seguimos extrañando, admirando y no le miento amigo lector, al escucharla algo muy hondo se despierta en mi pecho, un sentimiento de pérdida, un gusto de oír su voz lejana y unos deseos profundos de llorar, y es que alguien que cantaba así no merecía irse de esa forma.

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