Nunca como ahora la Iglesia Católica…

J.C. Ruiz

Nunca como ahora la Iglesia Católica había desplegado tal actividad, buscando la canonización de Juan Diego, el indio a quien, según la leyenda, se le apareció la Virgen de Guadalupe en el cerro del Tepeyac, en México. Investigadores acuciosos, principalmente sacerdotes y seglares muy adictos a la Guadalupana, se han dedicado a recabar testimonios y pruebas que apoyen la resolución definitiva para que México cuente con un nuevo santo, esto es, un Juan Diego ya santificado y, por lo tanto, listo para hacer milagros.
Se da por hecho que así será y los obispos y arzobispos han dejado al margen la politiquería en la que andaban hace unos días tan acelerados para dedicarse en cuerpo y alma a esta campaña Juandieguista.
Son merecedores por ello, del aplauso general de un pueblo que, dígase lo que se diga, es guadalupano a carta cabal y si no que lo digan estas frases comunes entre boxeadores y apostadores:
–Todo se lo debo a mi Virgencita de Guadalupe…
–Me hizo el milagro mi morenita linda y chula…
Y que Juan Diego ya comenzó a operar lo demuestra, según los reporteros de lengua viperina del DIARIO, el increíble milagro de que el equipo beisbolero de Ciudad Obregón, se encuentre todavía vivito y coleando… ¡Y si Juan Diego lo quiere, no sería remoto que con otro milagro, se fuese hacia Puerto Rico!…
J. C. RUIZ.

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