Perspectivas para 2018

Por: Jesús Carvajal Moncada

Entre la dinámica cultural que se vivió en nuestro entorno este 2017, surgió una iniciativa que espera tenga continuidad para el siguiente año, la cual es convertir a Obregón en ciudad creativa. El Instituto Tecnológico de Sonora (ITSON) a través del Departamento de Extensión de la Cultura, se encargó de presentar esta propuesta y hacer las labores correspondientes ante la Organización de la Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), para la obtención de dicho estatus.
Ya en su momento comenté en este espacio acerca del surgimiento del concepto de ciudad creativa, sus propósitos y algunas experiencias a nivel mundial, así como las críticas generadas en el sentido de que si bien la creatividad ha llegado a ser un motor de desarrollo en ciertos lugares, Sillicon Valley es un ejemplo ideal de esto, se requieren de una serie de condiciones para que la comunidad realmente se beneficie de ello: urbanización adecuada, seguridad social, servicios públicos de calidad y principalmente, un cambio profundo en la forma de pensar de los habitantes, incluyendo a las autoridades, donde la creatividad, la tolerancia y el respeto hacia los demás sean altamente apreciados, al igual que una toma de conciencia acerca de la importancia del desarrollo cultural para la población en general.
Las actividades del ITSON al respecto se llevaron a cabo básicamente dentro de los seis primeros meses del año, con mesas de trabajo, conferencias y el reporte del Maestro Damián Valles, quien hizo una labor de mapeo del 25 al 27 de marzo, visitando diversos puntos de la Ciudad Obregón, así como de Cócorit, la presa del Oviachic y algunas partes del valle del yaqui. La conclusión arrojada fue que la posibilidad de llegar a ser una ciudad creativa sería a través de la línea gastronómica. Después de este reporte y de otros datos aportados al micrositio de la institución educativa, este espacio no ha sido enriquecido desde entonces, y hay algunas categorías del mismo que no han sido abordadas desde su creación.
Tal vez en el ITSON se pensó un principio que el campo artístico aportaría elementos para obtener la designación. Por cierto, el maestro Valles sólo menciona a las artes plásticas en su reporte, por lo que al parecer no se enfocó a profundidad en el campo de las artes, sino en aspectos de la vida cotidiana de la ciudad y sus alrededores. Es un hecho, que sin pretender negar un avance en cuanto a manifestaciones artísticas, Cajeme no tiene oportunidad aún de ser una ciudad creativa debido a la actividad en este campo.
Para el siguiente año se podría saber si “Obregón creativa” es un hecho o no, y en caso afirmativo se deberá informar acerca de la metodología en general para la puesta en marcha de la propuesta y sobre la medición de su impacto. De hecho, según diversas críticas (Camilleri, 2001),*Richard Florinda y Charles Landry, creadores del concepto, no han ofrecido mecanismos precisos para su puesta en práctica, así como tampoco se cuenta con informes rigurosos sobre los posibles cambios favorables en la economía y medio ambiente en general en las ciudades creativas existentes en la actualidad.
Como es posible observar, no se trata solamente de la obtención de la mencionada designación, sino de contar con la estructura social, económica, e incluso política, necesaria para que la experiencia pueda llegar a ser fructífera. En este sentido se tendrá que precisar la forma en que el Ayuntamiento local apoyaría esta iniciativa, así como otras instituciones públicas y privadas. Es de esperarse esta información para 2018 y así continuar con el proyecto, o simplemente redirigir los esfuerzos hacia iniciativas más viables.

*Citado en: Eleonora Herrera Medina, Héctor Bonilla Estévez y Luis Fernando Molina Prieto. Ciudades Creativas ¿paradigma económico para el diseño y la planeación urbana? Revista Bitácora Urbano Territorial 2013 22 (1)

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