Una noche de cine, fénix, cuervos y chicas del cable

Una noche de cine, fénix, cuervos y chicas del cable

La cuarta edición de los Premios Fénix se celebró en el Teatro de la Ciudad, con una gala para mil personas

 

 

 

AGENCIAS.-
Un sólo mensaje se enaltecía en la cuarta edición del Premio Iberoamericano de Cine Fénix. Se escuchaba en distintos idiomas y con muy variados acentos, pero todos los que se reunieron en el Teatro de la Ciudad hablaban, en lenguas romances, del amor al cine.

 

 

Entre las butacas se oían las íes cantadas de los chilenos, las guturales jotas de los españoles, las nasales palabras en portugués y el tonito cantado de los mexicanos.

 

 

Cada actor, técnico, productor, director o sonidista ahí reunido hablaba a su forma, pero todos coincidían: es difícil competirle a la industria del entretenimiento de Estados Unidos, pero juntos, como iberoamericanos, hay que intentarlo.

 

 

La mejor forma de hacerlo es empezar por reconocer el trabajo hecho en la región y así se hizo, una edición más, con una alfombra en la que no sobresalía una sola producción, sino la camaradería entre colegas, y con una ceremonia que repartió premios a varias latitudes, disciplinas y filosofías.

 

 

Sobre el escenario se hablaba de las delicias del séptimo arte; Manolo Caro y Verónica Castro, Cecilia Suárez, Ana de la Reguera presentaban cada terna con una reflexión al trabajo cinematográfico.

 

 

También se reseñaba las cintas en competencia mientras la agrupación Fénix musicalizaba en tiempo real los discursos. Hubo quienes, como Guillermo Arriaga, tomaron el micrófono para exigir buenos gobernantes.

 

 

En ese entarimado, subieron los “Cuervos” y los “Narcos” para recibir reconocimientos en forma de huevos, desde las 20:30 horas, cuando arrancó la ceremonia impulsada por la organización de cine iberoamericano Cinema 23.

 

 

Ahí también se presentó la cantante y actriz española Rossy de Palma y la Orquesta Pérez Prado para cantar “¿Quién Será?”, y ahí retumbó la tuba, el acordeón y la electrónica de Nortec (Bostich y Fussible) y su “Tijuana Sound Machine”. Y mil personas en el público, engalanados con los más bellos vestidos y las más sinceras sonrisas, aplaudieron estos ritmos.

 

 

Natalia Lafourcade reafirmó musicalmente el mensaje de unión y derribó fronteras. Cantó “Hasta La Raíz”, un tema sobre el orgullo de las tradiciones, y se hizo acompañar de Foday Musa Suso, quien usó su kora (instrumento de cuerdas africano) para arpegiar el fondo musical de la mexicana.

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