“No somos indios, pues no nacimos en India”

“No somos indios, pues no nacimos en India”

Sino en la nación yoreme-mayo: Ramírez

 

 

 

Bernardino Galaviz
“Todos los habitantes que tenemos el privilegio de haber nacido en alguno de los cerca de 500 pueblos de la Región del Mayo, el Fuerte Mayo y el norte de Sinaloa, que conformamos la nación yoreme-mayo, no somos indios, pues nacimos en estos pueblos originarios, y no en India, como históricamente quisieron hacernos creer los historiadores y conquistadores españoles”, declaró Abel Alfredo Ramírez Torres, coordinador de la asociación civil Jiapsi Yoreme.

 

 

Destacó el secretario de la Red de Jóvenes Yoremes por México, del PRI que el gentilicio indígena es un estigma que los autóctonos latinoamericanos hemos venido arrastrando desde aquella madrugada del 12 de octubre de 1492, cuando Rodrigo de Triana, a las 2 de la mañana gritó ¡Tierra, tierra!, al visualizar la isla caribeña, que después le llamaron San Salvador, y a sus habitantes “indios”, porque pensaron que por fin tras dos meses de travesía a través del violento Atlántico, habían arribado a las Indias Orientales.

 

 

“Con la conquista del imperio inca por Francisco Pizarro y el imperio azteca por Hernán Cortés, el 13 de agosto de 1521, el gentilicio indígena se reafirma como un estigma de crueldad, sojuzgamiento, desprecio, superexplotación y destrucción de las culturas mesoamericanas (desde México hasta la Patagonia) proceso logrado a sangre, fuego y catequización por los misioneros, que avanzaron en la colonización durante tres siglos, puntualizó.

 

 

Periodo en que las mejores tierras de cultivo y ganadería pasaron a manos de los blancos y conquistadores, al mismo tiempo que se abrieron importantes centros mineros, como los de Minas Nuevas, Promontorios, Piedras Verdes y La Aduana en el Municipio de Álamos, en donde miles de yoremes fueron sometidos a los más extenuante trabajos, tratados como bestias de carga y aperos de labranza”, refirió Ramírez Torres.

 

 

“Asimismo, acondicionaron las fiestas tradicionales a los objetivos de las misiones catequizadoras, entre ellas las danzas del pascola, el venado, los matachines, los fariseos, pero no pudieron avanzar más, pues finalmente se impusieron los usos y costumbres de los pueblos originarios prevalecientes hasta nuestros días, como las fortalezas más importantes para sacudirnos ese viejo estigma, reafirmado por las instituciones que nos gobiernan”, puntualizó, el dirigente priísta de la juventud yoreme.

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