PLAYBOY 2017… Encuesta nacional de sexo

PLAYBOY 2017… Encuesta nacional de sexo

Por: Jesús Carvajal Moncada

La revista Playboy, en su edición para la República Mexicana, dio a conocer los resultados de su Encuesta Nacional de Sexo 2017, la cual llevó a cabo mediante un cuestionario que estuvo en su página de internet durante varios meses. En el reporte final no se indica un total exacto de la muestra, sino que se habla de más de 20,000 participantes, en su mayoría hombres (81.9%), contra 18.1% de mujeres, en edades que van de los 18 a los 50 años, siendo el rango de los 18 a los 25 años el más numeroso (35.0%), mientras que el de 26 a 30 años registró 21.4% de la muestra, notándose un decremento constante en los siguientes rangos de edad.
Según los participantes, el 48.7 por ciento ha tenido de una a cinco parejas sexuales; en esta misma categoría 47.1% reporta haber tenido de 6 a 20 parejas sexuales y el 4.2% más de 21. En cuanto a las preferencias sexuales, 50.7% de las personas dice ser heterosexual, con un 35.9% de homosexuales. La primera relación sexual fue complicada para un poco más de la mitad de los participantes, mientras 36.7% considera que puede vivir su sexualidad en México con libertad. En este mismo campo, 26.7% menciona que lo hace con restricciones y 36.6% prefirió no contestar.Entre algunos otros datos importantes se tiene que: 71.4% nunca ha tenido amigos con derechos, pero se le antoja, 32.5% tiene sexo de dos a cinco veces por semana, a 58.7% no se le antoja experimentar con personas del mismo sexo, 57.6% vive una vida sexual satisfactoria, 61.2% disfruta más la posición sexual de “perrito”, 68.9% tiene una pareja sexual estable, 41.0% se califica en una escala del uno al diez, entre cinco y nueve como amante, 43.2% aborrecen la pornografía legal y regulada, a 68.4% les gusta el sexo anal, y 69.9% nunca ha pagado por tener sexo.
La encuesta refleja en su mayoría a una población joven, heterosexual, con múltiples parejas sexuales pero que vive una relación estable en la actualidad, que tuvo complicaciones en su primera relación y muestra una división entre la percepción de que en México se vive el sexo con libertad y la que enfrenta restricciones, en tanto el resto no comprometió una respuesta. La mayor parte de las personas rechazan la pornografía, aunque como en el caso de algunos otros ítems no se presentan explicaciones sobre esta respuesta. No obstante, es gente que no necesariamente busca formas de hacer el sexo, como la del “misionero” que hayan sido consideradas como lo más común.
Hasta aquí se observa a personas que aceptan la importancia de la satisfacción sexual y que se han aventurado a su práctica pese a que pudieran haber encontrado dificultades en el pasado. No parece tratarse de individuos con perturbaciones evidentes en la función sexual, sino que son capaces de vivirlo y disfrutarlo sin recurrir a un pago por ello o al uso de material pornográfico, no obstante que para una parte de la sociedad pudiese tratarse de personas que se rigen por patrones de vida sexual considerados como comunes.
Al respecto de la muestra encuestada, la revista no proporciona información acerca de si contó con mecanismos para verificar si una persona podría responder el cuestionario más de una vez, o en caso de que hubiese mentido sobre su edad o sexo. Es de suponerse que se confío en la honestidad de las personas, pero de cualquier forma, existen métodos estadísticos para determinar posibles inconsistencias en las respuestas. Por otra parte, se da por hecho que el instrumento de indagación ya ha sido probado en su confiabilidad y validez, y es de esperarse que así haya sido.
Una encuesta por internet corre el riesgo de dejar de lado el conocimiento de características generales de la muestra que pueden aportar información valiosa sobre su nivel socioeconómico, de escolaridad, estilo de vida y lugar de procedencia, lo cual ayuda a entender los resultados, además de que permite observar la homogeneidad o heterogeneidad del grupo que atendió el llamado de la revista.
De cualquier forma, es interesante conocer hábitos sexuales de una parte de la población mexicana y establecer contrastes con otro tipo de estudios, principalmente los de especialistas cuya trayectoria sea plenamente reconocida. De esta forma se contará con elementos para el análisis, en un área, la sexual, donde la sociedad sigue requiriendo información constante en todos sus estratos económicos y de edad, ya que esto tiene relación también con la salud física y mental.

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