El tesoro de Nuri

El tesoro de Nuri

Por: David Cibrián Santacruz

Durante el ciclo escolar 1974-1975, aparte de beneficiar a las familias Sahueri con la vivienda, para que de una buena vez dejaran de vivir en la cueva, que aún puede verse cerca de la virgen de Guadalupe… hubo otra muestra de trabajo que no se puede regatear: La estudiantina.
Este grupo musical fue resultado, de la confianza que los padres de familia depositaron, en las habilidades del joven maestro de música, las cuales había cultivado desde diez años atrás, cuando se había propuesto aprender música, a pesar de no tener voz ni oído musical, según la versión de sus padres.
En la estudiantina participaron los siguientes niños y jóvenes: Antonio Toni Alday (requinto); los cuates de apellido Rosas (requinto); los hermanos José María (requinto) y Rafael Flores Gámez; Silvia Encinas y Magdalena Magali Portela, Alicia y Carlos Félix Gaxiola (acordeón), Ana Luisa Sosa Encinas, Euquer Cinco Valle, Manuel Valle y Manuel Siordia (tololoche), Verónica García Lucero (mandolina), Beti Portela, Fernando Valenzuela (mandolina) y Víctor Manuel Herrera Gracia.
La prueba máxima que recibieron estos alumnos, se dio el 10 de mayo de 1975, cuando recorrieron las calles de Rosario Tesopaco desde las doce de la noche a las siete de la mañana.
Quienes más admiración y lástima causaron, fueron dos niños: Toni Alday y José María Flores; tanto por ser los más pequeños del grupo, como por tener casi la misma altura de los instrumentos que pulsaban. Bueno, de hecho llamaron la atención porque se quedaron dormidos, apoyando la cabeza en el instrumento. Después de echar al viento tantas “palomas” y “ruiseñores”, no habían soportado la trasnochada.
Las mañanitas habían sido programadas para las mamás de los integrantes de la dicha estudiantina, pero de última hora alguien dijo: “No aguantaron… con que las mamás los vean llegar sanos y salvos, van a recibir el mejor de los regalos”. Esto sucedió en la casa de doña Amanda Buelna, muy cerca de la tienda del señor Mario Peñúñuri, a las siete de la mañana del día 10 de mayo.
La estudiantina que se menciona, también participó en la serie final de Béisbol de la Sierra, que se llevó a cabo en el estadio de Vícam durante la primavera de 1975.
Así transcurrían los días de esfuerzo y satisfacciones en los primeros meses de 1975, cuando algunos alumnos de la Misión Cultural pasaron frente a las oficinas, invitando a grito abierto, para que los maestros fueran Nuri, a buscar monedas de un tesoro desenterrado.
-¿Qué, que, qué? –respondió uno de los invitados.
-¡Que vayan a Nuri. Allá donde están haciendo la carretera para la sierra, un maquinista sacó un tesoro!
Nadie pudo ir. El jefe de la Misión no autorizó que llevaran la camioneta, pero tampoco que los maestros olvidaran las obligaciones laborales.
¡Quién lo dijera!… 41 años después, un gran amigo hizo una visita especial y dijo: “Profesor… le vengo a traer un regalo. Es para que recuerde los momentos felices de Rosario Tesopaco. Para que piense en la carretera de aquellos tiempos… en la camioneta… en que una vez no pudo ir a Nuri”.
Julio Clark Carabeo, mi gran amigo, no dijo más. De la bolsa del pantalón sacó una moneda, la puso sobre la mesa del comedor, y dijo: ¡Se la regalo!… La traigo especialmente para usted. Formó parte de un tesoro que desenterró un maquinista allá en Nuri, en 1975. Propiamente fue encontrada en “La Cuesta blanca”, un lugar que está sobre la orilla de la carretera que va a Yécora, a la altura de Nuri.
Imposible describir la alegría de aquel momento; ni la palabra ‘gracias’ pudo expresar el maestro beneficiado con aquel regalo singular. Se trataba de un peso plata, de ocho reales, de los que alguna vez fueron llamados “del gorrito”, y que había sido acuñado en 1895.
-¿Cómo la ve, profesor?… Esta moneda ya no vale, es una reliquia histórica; pero yo sé que para usted en más que recuerdos.
No contesté. La pieza me hizo volver al día de la invitación, a los tiempos de circulación de aquellos pesos de plata… y en lugar de seguir el tema propuesto por mi amigo, dije: “¡Con esta moneda puedo imaginar lo que costó el edificio de la presidencia municipal de Álamos, cuánto

1 Comentarioen este Artículo

  1. Y SE LA REGALÉ CON MUCHO GUSTO MI QUERIDO PROFESOR, NADA COMPARADO CON EL EJEMPLO, EL ESFUERZO Y LA GRAN SEMILLA QUE POR SUPUESTO GERMINÓ A CABALIDAD EN LA EDUCACIÓN Y EL AGRADECIMIENTO DE UN PUEBLO QUE LO SIGUE QUERIENDO QUIÉN ADEMÁS LO RECIBE CON GRAN APRECIO CADA VEZ QUE VISITA ESTE LUGAR. MI DIOS PROSPERE, BENDIGA Y LO MANTENGA CON ESA ACTITUD DIGNA DE ADMIRARSE Y AGRADECERSE. GRACIAS POR SU APOYO.

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