Los caballos, su vida y pasión

Los caballos, su vida y pasión

Don Pancho Heredia fue de los primeros entrenadores en Cajeme

Por: Oviel Sosa

Para que un caballo cuarto de milla se convierta en un relámpago en el taste, término que se utiliza a la pista donde corren los ejemplares, tiene que haber un trabajo detrás, un cuidado especial.

Esa labor la efectúan los mainates, caballerangos y trainers, nombres que se les asignan a las personas encargadas en entrenar a los equinos para que desarrollen su potencial.

Don Francisco Heredia Cruz nació en 1924 en Mochicahui, localidad que se encuentra dentro del Municipio de El Fuerte, Sinaloa.

 

Don Pancho Heredia, como lo conocen, creció envuelto en el ambiente de los caballos, por lo que desde chico, su aprecio, respeto y admiración por ellos lo atrajo, al grado de dedicarle parte de su vida a lidiar, cuidar y entrenar a tal animal.

 

“Mi padre me llevó con un señor que era un maestro entrenador de caballos de carreras cuarto de milla, él fue quien me enseñó a correr, yo tenía siete años cuando corrí mi primer caballo”, relató don Pancho.

En aquel entonces se montó y corrió un equino legítimo cuarto de milla llamado El Pochi, que era un ejemplar de unos americanos dueños de una compañía azucarera de Los Mochis, Sinaloa.

Desde ese momento, don Pancho iniciaría una gran aventura ligada a estos animales, donde el amigo de su padre, un entrenador de caballos de hipódromo, le pasó sus conocimientos, los cuales don Pancho absorbió, y con el paso de los años se convirtió en un mainate de renombre y respeto.

“En 1950 caí aquí; perdí la primera carrera, pero no tenía caballo, era un caballo de vaquero, y ya de ahí para delante comencé a cuidar otros”.

Gracias a su capacidad y al gran amor por los equinos, don Pancho se ganó a pulso un prestigio en el ambiente de las carreras de caballos.

“En Santa Ana, Magdalena, Pitiquito, Caborca, Agua Prieta, en todos esos lugares me reconocen, ya no hay jugadores, ya se murieron, pero yo fui el número uno”, expresó.

Su fama se fue extendiendo y en los estados de Jalisco, Nayarit, Baja California Norte y Sur su nombre tenía peso en las carreras.

A mediados de los 70, don Pancho fundó la cuadra El Portón, estableciendo así un legado que ha trascendido generaciones, porque su hijo, José de Jesús Heredia Lastre, y su nieto, José Francisco Heredia Pérez, siguieron su escuela, y hoy en día son entrenadores reconocidos en la región, en gran parte gracias al aporte que les ha legado don Pancho en materia de entrenamiento de caballos de carreras, donde compartió un poco del cuidado que debe tener un equino cuarto de milla, cuando éste va prepararse para correr.

“Hay que pasearlo, hay que amansarlo, que sepa lo que vamos a hacer; el caballo también agarra la línea” señaló.

Don Pancho lleva cuatro años en una silla de ruedas debido a que tiene degaste en sus dos rodillas, por lo que ya no pude permanecer de pie.

Su nuera, de nombre Socorro Pérez, esposa de su hijo José de Jesús Heredia, lo cuida, está al pendiente de él. Don Pancho, al ver que su hijo y su nieto siguieron sus pasos, se entusiasma y se llena de orgullo, porque juntos forman una dinastía de entrenadores de caballos cuarto de milla.

Don Francisco Heredia Cruz vivió un sinfín de carreras, la mayoría las ganó. Gente de dinero lo buscaba para que entrenara sus bestias, por lo que su nombre es reconocido, siendo el único de los mainates que queda de su época, por lo que es una leyenda para quienes saben de su trayectoria, y donde su hijo y su nieto intentan mantener el legado que él construyó.

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