Trabajan en México 2.5 millones de infantes

Trabajan en México 2.5 millones de infantes

Por: Demian Duarte

El trabajo infantil persiste en México como un problema, ya que a la fecha el 8.4 por ciento de los niños de entre 5 y 17 años desarrolla una actividad productiva, siendo que la mayor parte de ellos además se desempeña en áreas que están prohibidas para ese rango de edades, reveló el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI).
Para 2015 en México, el Módulo de Trabajo Infantil (MTI) muestra una tasa de ocupación de la población de 5 a 17 años de 8.4 por cada 100 niñas y niños en ese rango de edad, lo que corresponde a 2 millones 475 mil 989 niñas y niños que realizan alguna actividad económica.

En un compendio de estadísticas que ofrece el Instituto a propósito de este 12 de junio que es el Día Mundial contra el Trabajo Infantil, se establece además que muchos de los menores que laboran ni siquiera reciben una percepción a cambio, o son mal pagados. El 42.5 por ciento no obtienen ingresos y un 28.8 por ciento reciben a cambio de su trabajo menos de un salario mínimo.

También el trabajo infantil es un detonante de la deserción o no asistencia a la escuela, pues el 37 por ciento de los niños que trabajan, no van a la escuela.

El INEGI también alerta acerca del trabajo doméstico que muchos padres obligan a sus hijos a realizar, señalando que el 5.7 por ciento lo realiza e condiciones no adecuadas y que incluso una tercera parte de ellos los hacen más allá de 28 horas a la semana, lo que supone una forma de explotación.

“En la actualidad 1 millón 686 mil 740 niñas, niños y adolescentes de 5 a 17 años realizan quehaceres domésticos en condiciones no adecuadas, lo que representa una tasa de 5.7 menores de estas edades. Por sexo, 5.5 de cada 100 niños y 6.0 de cada 100 niñas de 5 a 17 años se encuentran en esta situación”, anota.

El INEGI subraya en su reporte que el trabajo infantil perpetúa el círculo vicioso de la pobreza e impide que los niños adquieran las calificaciones y la educación necesarias para asegurarse un futuro mejor. Asimismo, las consecuencias de ese nocivo fenómeno van mucho más allá de la niñez: Recaen también sobre la economía de un país pues éste pierde competitividad, productividad e ingresos potenciales.

También resalta que pese a que el trabajo infantil puede ser visto en el hogar como una opción para que los menores adquieran responsabilidades y desarrollen habilidades, o bien, para que con su aportación la familia reciba un ingreso más que mejore el ingreso total al hogar, a largo plazo afecta el nivel educativo de la población, la productividad de la fuerza laboral y su competitividad.
En ese sentido, además argumenta que la desintegración familiar es cada vez menos un factor para impulsar a niños a trabajar, pues ahora este fenómeno se presenta en hogares en donde están los dos padres.

“Para 2015, seis de cada 10 niñas y niños ocupados de 5 a 17 años están en un hogar con ambos padres, 10.7 por ciento se encuentran solo con uno de sus padres y 30.9 por ciento son parte de un hogar extenso. La mayoría de los menores ocupados tienen como jefe de hogar a un hombre (75.3%), en tanto que 24.7 por ciento tienen a una mujer dirigiendo el hogar”, resalta.

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