Niños que trabajan

Por: Demian Duarte

 

Ayer se conmemoró de Día de la Lucha Contra el Trabajo Infantil, una situación muy real, que ocurre todos los días frente a nuestras narices y en donde todos de alguna manera somos corresponsables.
Es muy complejo abatir ese problema, comenzando porque a todos nos mueve el corazón ver que se acerque una niña o niño a vendernos un dulce, o unos globos, siempre que los vemos el impulso es comprarles su producto, porque tenemos la sensación de que así les ayudamos.
El detalle es que al darles dinero, lo que estamos haciendo es incentivar que ese menor siga en la calle, fuera de la escuela y lejos de las actividades que para su edad corresponden.
Es una realidad dura, a mí siempre me da la sensación de que al comprarles sus productos ayudo a los niños a que coman por lo menos ese día, me conmueve, y el detalle es que soy plenamente consciente de que esos niños en muchos casos son explotados por adultos, ya sean sus mismos padres que los mandan a trabajar, o incluso grupos de criminales que los utilizan para sacar ganancias rápidas, sin importarles para nada su infancia.
También es real que hay familias tan pobres, que al tener el apoyo de un ingreso extra, en este caso de sus hijos, pueden de alguna manera mejorar en lo inmediato su calidad de vida, el detalle es que esos pesos que el niño o niños aportan, en realidad se le están mermando a su futuro.
Ayer en Palacio de Gobierno se nos dio un baño de realidad, la mala noticia es que el fenómeno persiste, a nivel nacional trabajan alrededor de 2 millones 500 mil infantes, en Sonora, se hablaba hace un año de que la cifra era de 54 mil menores de 17 años trabajando, en el campo, en la calle, en empresas familiares, se trata de una avalancha de circunstancias.
La buena noticia es que en Sonora se avanzó, apenas el viernes el Gobierno del Estado recibió el Distintivo México sin Trabajo Infantil (MEXSTI), mismo que le fue entregado al secretario del Trabajo Horacio Valenzuela, en un reconocimiento a una labor persistente, en donde nuestra Entidad se convirtió en el Estado que más logró avanzar en esa materia.
Y sí, se avanzó, alrededor de 27 mil niños ya no trabajan y están de vuelta en la escuela estudiando, o bien en sus ratos libres jugando.
El detalle es que no es suficiente, porque hay otros 27 mil que siguen preocupados por llevar el dinero, fruto de su esfuerzo, ya sea para ellos sobrevivir, o para apoyar a sus familias, o para darlo a quien así se los demanda, y el asunto es que no debemos tolerar que uno solo esté en esa condición.
Me gusta la sensibilidad que muestra la gobernadora Claudia Pavlovich al entrarle a este tema, sé que su preocupación es sincera, y que se desespera porque quisiera hacer mucho más, que los avances fueran a paso arrollador y que además a ella le pasa lo mismo que a mí, cuando ve a un niño o niña trabajando le surge el impulso de ayudar.
Y recuerda la gobernadora la anécdota de cuando fue a la presentación por fin de cursos de su hija Gaby, a su escuela de danza y le dio por comprarle todos los globos de una vez a una pequeña que se dedicaba precisamente a vender esos detalles para que los padres se los demos a nuestros hijos por sus logros.
Eso sucedió hace un año, y le sigue molestando haber actuado con ese impulso, porque dice la gobernadora que en realidad debió haber actuado, debido sacar a esa niña de trabajar, recurriendo a la solidaridad, ofreciéndole una beca y regresándola a la escuela y a jugar, quizás a que practique danza o la actividad que más le guste.
Ayer la gobernadora Pavlovich dijo que siente a todos los niños de Sonora como si fueran sus hijos, y eso es bueno, porque es señal de que se preocupa por ellos, y eso significa que le duelen sus problemas y carencias.
Ayer también Claudia Pavlovich hizo un llamado a la sociedad a ser solidarios, a que quienes pueden hacerlo, ofrezcan una beca a un niño, becas de 1 mil pesos al mes, pero que marcan la diferencia para esos menores, que ya no tienen que elegir entre trabajar o estudiar, que ya pueden dedicarse a jugar y a vivir esas experiencias que todos los padres de familia estamos procurando para nuestros hijos y que quisiéramos fueran para todos los niños.
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A quien le subieron sus bonos hasta el cielo, fue al diputado federal Ulises Cristópulos Ríos, quien quizá usted no lo recuerde pero actuó como delegado del Comité Ejecutivo Nacional del PRI en el Estado de México, con motivo del proceso electoral recién vivido y donde el tricolor enfrentaba la muy seria amenaza de ser derrotado por MORENA y su candidata Delfina Gómez.
Al final Alfredo del Mazo terminó por ganar la elección, y en ello a Cristópulos Ríos las cosas le salieron como mandadas hacer, pues le abona y mucho a su proyecto de convertirse en candidato a la Alcaldía de Hermosillo para el 2018. Ayer vi al diputado en Palacio de Gobierno, ingresando a la oficina de la gobernadora Pavlovich, la jefa del Gobierno Estatal, con quien sostuvo una audiencia privada, en donde estoy más que se seguro que el futuro de Ulises, es uno de los temas que estuvieron sobre la mesa.

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