Una escultura de sonidos

Una escultura de sonidos

Jesús Carvajal Moncada.-

En la década de los sesenta del siglo pasado tuvo un gran auge un movimiento llamado “psicodelia”, debido en parte a los estudios sobre la conciencia y las alteraciones que podría tener en determinadas circunstancias, una de ellas mediante la experimentación con drogas alucinógenas, principalmente el LSD (ácido lisérgico). Otro suceso que contribuyó a ello, fue la publicación de obras como Un mundo feliz y Las puertas de la percepción, de Aldous Huxley. Puede pensarse lógicamente que esta época estimuló el consumo de drogas, aunque lo sucedido fue que una mayor experimentación con sustancias de este tipo y también un mayor reconocimiento de ello por parte de la juventud en especial.
Este contexto no escaparía a las artes, que lo abordaron en sus diversas disciplinas, como el campo de la plástica y la música, donde el rock reflejó no sólo una experiencia alucinante, sino lo que en esos años se vivía, lo que incluyó por supuesto las relaciones sexuales.
Para un grupo musical como The Beatles, que había experimentado con LSD y tuvo sesiones de meditación en la India, entre otras vivencias que en sus primeros años no realizaron, no sólo era importante el tomar en cuenta los acontecimientos de la década al momento de componer sus canciones, sino el ser una agrupación capaz de propiciar este tipo de cambios. La situación por tanto fue aprovechada excelentemente para la innovación musical. Fue así que una vez retirados de los conciertos, surgieron producciones de alta calidad musical, como Revolver, y posteriormente El club de los corazones solitarios del Sargento Pimienta, dado a conocer el primero de junio de 1967.
El disco, considerado por la revista Rolling Stone como el mejor de todos los tiempos, es una combinación de sonidos que iba más allá de lo que el rock conocía hasta entonces. Ritmos de tipo hindú, la balada y los arreglos sinfónicos se mezclaron de manera estupenda junto a letras que privilegiaron lo conceptual y a una serie de personajes que nos acercaban a la vida diaria como una experiencia cambiante, cargada de sencillez y complejidad a la vez, alucinante en sí misma. Por primera vez en el rock se dejaban los temas aislados para lograr una conexión entre ellos dentro de una especie de obra musical que habría de seguirse de principio a fin. El cierre lo constituye una de las obras más emblemáticas del grupo, como lo es A day in theLife (Un día en la vida), que originalmente debían ser temas independientes de Lennon y McCartney. La composición nos lleva por diversos momentos de una nación y su sociedad a los que adjudicamos un significado diario.
Es así que el Sargento Pimienta es una construcción de realidades sociales que forman parte de un contexto general, adelantado a su tiempo en sonido, vocalización y trabajo conceptual. A esto se agrega un diseño de portada de Peter Blake y JannHaworth, donde aparte de los mismos Beatles, caracterizados de varias formas, aparecen figuras del espectáculo y la literatura como BobDylan, Marilyn Monroe, Edgard Allan Poe, Aldous Huxley, Edgar Rice Burroughs, Oliver Hardy, H. G. Wells, Marlon Brando, Tyrone Power, James Dean, Lewis Carroll, Shirley Temple y Marlene Dietrich.
Aunque puede considerarse que la música del cuarteto de Liverpool ya ha pasado la prueba del tiempo, el Sargento Pimienta es de una relevancia excepcional, debido a que marcaría las tendencias musicales de entonces y de décadas posteriores. Su realización marcó en definitiva la conjunción de las artes plásticas, el diseño, la investigación en sonido y el abordaje conceptual de la música. El acercamiento a esta obra es imprescindible, no nada más como producto de una época interesante y estudiada desde diversas disciplinas del conocimiento, sino como una creación artística vigente y representativa del género rock.

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