Bellas ramadas tradicionales en los pueblos yaquis de Sonora

Bellas ramadas tradicionales en los pueblos yaquis de Sonora

Francisco Sánchez López.-

El tema anterior referimos a la vivienda tradicional entre las comunidades yaqui a lo largo del río Yaqui sin caudal rodante o por canales de irrigación aludiendo su transición a casa mexicana con muros de adobe, ladrillo con techo de terrado o block de cemento y losas planas de concreto construidas por los programas de vivienda social y los “Cuarto Rosa” estatales y federales.
Hoy abordamos las magníficas ramadas tradicionales en las tipologías de gobierno civil, militar, culto, salud y culinaria, construidas modularmente con horcones de mezquite y techos de carrizos, situadas en extraordinarios paisajes de Desierto de Sonora o vegas del río próximos a los poblados de Pitahaya, Huírivis, Ráhum, Pótam, Vícam Pueblo, Tórim, Bataconcica, Loma de Bácum y Loma de Guamúchil, donde se ha investigado sus trazos urbanos y la arquitectura histórica encontrada en lamentables ruinas de piedra y adobón.
En cada uno de ellos sobresale el espacio religioso central denominado el Conti, conformado por una gran explanada abierta, terregosa, delimitada por cruces de madera a los cuatro puntos cardinales: Sitio donde se encuentran las edificaciones más emblemáticas de la Tribu Yaqui.
Según la tradición yoreme, Vícam Pueblo es el centro social y político de la tribu y cabecera de los pueblos aguas arriba de Tórim, Loma de Bácum en conflicto por el gaseoducto repudiado por ellos y Loma de Guamúchil: Pótam, cabecera de pueblos aguas abajo de Ráhum, Huírivis y Belem (Pitahaya).
Por lo regular, en cada uno de los Ocho Pueblos se encuentra la Comunila u Oficina de las de las Autoridades Tradicionales sede de los gobiernos civil, militar y religioso al norte de la explanada, compuesta por un ramadón rectangular de un solo nivel construido con 15 a 20 horcones de mezquite cubierto con techo de carrizo, con la función de celebrar asambleas entre las autoridades y el pueblo, recibir a los presidentes de México, gobernadores, alcaldes y solicitar permiso para turistear y tomar fotografías, junto a otro moderno edificio mexicano de la década de 1950 compuesto por un pórtico, zaguán y cuartos. Tradición que no ha sido respetada por la actual Ejecutiva del Estado al ser erradamente asesorada.
Desde 1980 han aparecido los Comunilas duales debido a su división intestina por los beneficios socioeconómicos federales y la teoría del Etno Oficialismo para tratar su problemática por medio de un líder intermediario étnico y afín al gobierno y partido político en el poder.
En la tipología de culto sobresalen las ramadas ceremoniales, reminiscentes de sus primeras iglesias jesuitas durante la cristianización de la tribu, que hoy tienen uso acorde al ritual litúrgico judeo cristiano: Al sur del Conti, la ramada llamada “Cárcel o Cuartel” de la cofradía Chapayeca o Fariseos durante la Cuaresma, situada a un costado de las iglesias orientadas al norte, al Bacatete, cuando en el siglo XVI estaban al este, a Jerusalén.
Otra más pequeña la usa la autoridad Chapayeca vigilando se cumpla el ritual, el orden, prohibir el consumo de alcohol y que los turistas no tomen fotografías: Al otro extremo, la ramada de la Pajkola, donde se baila la Danza del Venado y de los Pajkolas a ritmo de sones naturalistas la noche del Sábado de Gloria.
Casi al centro se encuentran los ramadones de los “Azules” y “Rojos” del día de San Juan Bautista, el 24 de junio, representando la lucha entre el “Bien” y el “Mal” de la liturgia católica en los pueblos de Vícam, Cócorit y Ráhum. Ritual iniciado en la “Víspera” hasta el alba del 24 con el baño del Santo en aguas del río, pero como se encuentra retirado y seco desde 1976, lo sustituyeron por agua del canal Porfirio Díaz en el barrio del Conti y en Loma de Guamúchil.
Cada uno de los pueblos tiene diferentes festejos a sus santos patronos advocados durante la teocracia jesuita y franciscana, hasta la secularización de las iglesias por el estado republicano. Manifestación religiosa que nada tienen que ver con el catolicismo mexicano y del Vaticano actual.
“Los cuarteles generales” fueron ramadas en los campamentos militares en parajes de la sierra del Bacatete construidos por los “Achai” de armas y sus capitanes rebeldes contra el colonialismo y en defensa armada de su territorio ocupado por el ejército porfirista y constitucionalista en las “Guerras del Yaqui”.
De la tipología culinaria se tienen las cocinas comunales contiguas a las Comunilas y atendidas por la jefa y varias señoras cocinando en hornillas de adobe y leña seca para hervir el guacabaqui, carne con chile rojo y agua para el café Dolca. Sobre mesas elaboran sus tortillas de harina, sirviendo a sus autoridades, fiesteros e invitados, porque: “A nadie se le niega un platillo”. Es un espectáculo verlas trabajar en armonía y reírse entre ellas.
La Tribu Yaqui debe de conservar su patrimonio cultural tangible sin interferencia de empresas y asociaciones civiles culturales asentadas en Cócorit e instituciones oficiales y universitarias de Ciudad Obregón. Patrimonio en vías de extinción por desidia y malas resoluciones de los gobiernos municipales de Guaymas, Cajeme y Bácum, donde se celebró con arias de ópera la falsa fecha de su fundación de 1617 por el Ayuntamiento y la asociación civil APALBA.

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