Edith González y su día particular

Edith González y su día particular

EL UNIVERSAL.-
Luis Felipe Tovar juega despreocupadamente con un patín mientras Edith González decide dónde colocar un perico de peluche, ambos en el escenario hacen parecer todo muy sencillo, como si el actuar no requiriera un gran esfuerzo para ellos, pero los actores aseguraron que en realidad es su amistad de años lo que les da esta tranquilidad.

“Es una delicia trabajar con alguien como Luis Felipe, es una gente profunda, es un actor disciplinado, que no le toma el pelo al público, es muy serio pero al mismo tiempo muy divertido y generoso. Hay mucha complicidad escénica, nos conocemos todo, actoralmente hablando. Imaginen, hicimos siete meses temporada en Aventurera”, ríe alegremente Edith González durante un descanso en el ensayo de la obra “Un día particular”.

Él señaló que en realidad su amistad tiene muchos años más, cuando de jóvenes ambos eran parte de la Compañía Nacional de Teatro, entonces ya se entienden perfectamente en tablas.

“Esta es una obra de actores, es un trabajo histriónico muy profundo, porque muchas veces se interpreta que esta es una obra para que estos se luzcan y yo creo que es para que se luzca la obra a través de ellos. Trabajar con Edith y Luis Felipe, además de ser un honor, ha sido un encuentro muy lindo porque son personas que trabajan con el corazón, con una convicción muy profunda, con alto rigor, nunca se han quejado de cansancio, vienen a trabajar, lo hacen con todo y siempre terminamos el ensayo con una sonrisa”, compartió la directora Claudia Ríos.

En esta ocasión, Edith González y Luis Felipe Tovar darán vida; ella a una ama de casa y él a un intelectual contestatario, que comparten un encuentro durante la visita de Hitler a la ciudad eterna, Roma. Es una trama escrita por Ettore Scola y que fue interpretada para el cine por Sophia Loren y Marcello Mastroianni en 1971.

“Es una obra muy sensible, profunda, dulce y entrañable. El reto aquí es hacer que el público se vea, que nos identifiquemos como humanos, que seamos capaces de vernos en el otro, esta obra habla de aceptar al otro como es. Antonietta, mi personaje, es una mujer inteligente, alegre, casi analfabeta, y él es un intelectual serio y profundo, aún así se encuentran y pueden entender en qué consisten sus convergencias y aceptar sus diferencias, es una obra cálida”, comentó González.

Tovar señaló que por lo regular le dan personajes explosivos, pero Gabriele rompe con ese patrón.

“Es un personaje que está lleno de sutilezas, de detalles, que entiende la vida de una manera distinta porque está en una situación límite, es marginal no por decisión propia sino porque el momento histórico lo pone en esa situación, en esa época ser un libre pensador era ir en contra de la patria y ser condenado a desaparecer”.

Pero para Edith dar vida a Antonietta va más allá, porque esta mujer dedicada a la casa y a los hijos, cuyo único interlocutor en su día a día es un perico, la remite a otras figuras femeninas. “En ella estoy representando a mi madrina Chayito, a su mamá Paulita, que es mi madre indígena, por eso es algo que para mí es muy bonito y una experiencia muy grata”, comentó la actriz.

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