¿La zanahoria o el garrote?

Por: Demian Duarte

 

Si usted no creía que el sector minero de Sonora ha recuperado su brillo en pleno y está en posición de ser el conductor de una nueva etapa sostenida de crecimiento de la economía del Estado, basta echar una mirada a lo que sucedió en la operación de Buenavista del Cobre en Cananea para entender el momento que pasa el sector, en donde volvieron las utilidades de cientos de miles de pesos para los empleados.
El sindicato minero que encabeza Fabián Elías, compartió con su servidor el reporte de que los casi 2 mil 800 trabajadores de esa mina en particular, en la que se extrae oro, cobre, molibdeno, plata y zinc obtuvieron 839 mil millones 521 mil pesos correspondientes a las utilidades del año 2016, esto implica que en el reparto los trabajadores con alto nivel de calificación reciben un bono de 250 mil pesos cada uno mientras que los de nivel operadores obtienen 189 mil pesos.
Se trata claro de la mayor operación minera de México y una de las mayores del mundo, en donde Grupo México ha colocado una gran apuesta y donde se trabaja para ampliar la capacidad de producción para sacar hasta 6 millones de toneladas de cobre en este año, además de que se apuesta fuerte por extraer valores de zinc, metal industrial que cada vez tiene mayor demanda.
Sin embargo el caso de Buenavista del Cobre es sólo 1 entre 52 operaciones mineras entre grandes y medianas, y en todos esos casos las distintas compañías mexicanas, canadienses, estadounidenses y australianas presentes en el sector, están haciendo cosas muy importantes, que se reflejan en una bonanza del sector conductor de la economía del estado, lo que tendrá necesariamente que reflejarse en un impulso adicional a la economía.
Me adelantaba Xavier García de Quevedo, presidente del Clúster Minero de Sonora y vicepresidente de Grupo México que hoy el enfoque del sector es tener una mayor integración con las economías de las regiones donde operan, porque se trata de generar cadenas de valor.
Sume usted a esa extraordinaria derrama económica que generan los repartos de utilidades del gremio minero, lo que deja en Sonora el famoso Fondo Minero, que por dos años consecutivos (2015-2016) ha traído al Estado y en especial a los municipios donde opera recursos que de otra manera no se tendrían, por 680 y 800 millones de pesos en cada ejercicio.
Esto realmente está marcando una fuerte diferencia en Sonora y en los 23 municipios donde hay minería, al grado de que estamos presenciando lo que nunca, es decir una transformación a favor de la realidad de los habitantes de esas regiones, que paulatinamente se identifican con orgullo con las minas que operan en sus municipios y poco a poco comienza a gestarse un cambio respecto a condiciones de pobreza y subdesarrollo, a condiciones de crecimiento y mejora en la calidad de vida.
Cómo me gustaría ver que otros sectores, como el de manufacturas por ejemplo, compartieran de esa manera la riqueza con sus trabajadores e impulsaran el desarrollo en las comunidades donde están presentes.
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A propósito del sector de manufacturas, me llamó mucho la atención el tono en el que comienza hablar Gerardo Vázquez, presidente del Consejo de la Industria Manufacturera de Exportación, en torno a conflictos muy localizados que vive por momentos su sector y en donde tengo la sensación de que tiende a exagerar las cosas, en especial cuando reclama a la autoridad que use el garrote y no la negociación y los acuerdos en búsqueda de resolver las diferencias que hay con los trabajadores, muy en especial en situaciones que tienen que ver con las polémicas sustituciones de la parte patronal.
Se refirió a 2 situaciones separadas, una es el caso de Yazaki, empresa que está en Navojoa, Etchojoa y Cajeme, y al de Flextronics, que está en San Luis Río Colorado, en donde se han dado tensiones y conflictos derivados del estira y afloja que siempre está presente en medio de los acomodos y negociaciones entre grupos de trabajadores inconformes y empresas que buscan sacar partido de ciertas condiciones, que en el caso de esas comunidades no son otras que la ubicación geográfica privilegiada respecto a los mercados que buscan, la experiencia del personal y en especial el bajo costo del componente laboral.
Es real que se han dado situaciones como bloqueos, que incluso en San Luis Río Colorado, Etchojoa y Navojoa llevaron a un caso en donde personal se quedó encerrado en las instalaciones de las empresas por un par de jornadas, sin embargo es real también que la intervención oportuna de las autoridades laborales y la conciliación a cargo del la CTM, logró al final calmar los ánimos y que las cosas volvieran a la normalidad, con las plantas operando y los trabajadores conformes con su situación contractual.
El detalle es que no se puede confundir la voluntad de tener acuerdos y negociaciones, con la perspectiva de usar el garrote y llevar al Estado a situaciones límite, que después traerán mayores dolores de cabeza que las que se resuelven.
Los empresarios presentes en el sector de manufacturas deben entender que si bien en Sonora hay puertas abiertas a la inversión, tampoco se debe estirar tanto la liga que las cosas aparezcan y luzcan como explotación de los trabajadores.
Ahí nomás.
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