El aleteo de las mariposas

El aleteo de las mariposas

José María Ruiz C..-

No sé qué me pasa. Veo a los demás y de inmediato sé si traen buenas o malas intenciones. Todo esto que pienso, lo veo y lo siento con mucha claridad, pero no soy capaz de expresarlo a mi familia o a mis amigos. No sé lo que pasa.
Cuando veo a alguien sonreír me dan ganas de abrazarlo aunque no lo conozca y nunca lo haya visto en mi vida. Pero mamá siempre me jala del brazo y me detiene. Ella es un ángel, de eso estoy seguro. Siempre está al pendiente de mí y su amor parece infinito, nunca se le acaba. Ese calorcito que sale de su pecho yo creo que proviene del cielo, ¿de dónde más podría venir?
De papá no puedo decir nada, porque no lo conozco, ella me dijo que se fue cuando yo era un bebé y que quizá ya haya muerto. Pero no sé por qué dice eso. No entiendo lo que es la muerte por más que me esfuerzo por imaginármela.
Pero creo que mi vida es muy feliz aunque no sepa de papá. Me levanto por las mañanas, me baño y mamá me ayuda a vestirme. Después de desayunar siento una energía muy fuerte dentro de mí, y también mucha alegría, aunque no sé de donde venga. Bueno, hay muchas cosas que no sé.
Salgo a jugar con mis amigos y ellos no son como los adultos. Veo sus sonrisas que siempre son verdaderas. Estoy aprendiendo a jugar al trompo. Me están enseñando cómo lanzarlo y que baile, como lo hago yo cuando llueve, que me pongo a girar y girar. Pero este trompo que tengo se resiste a bailar. No sé qué le pasa. Mis amigos lo hacen muy bien y hasta lo agarran con la palma de la mano y allí sigue girando. Me parece que es magia. Sí, eso debe de ser, magia. Como en mi cumpleaños el año pasado, en el que mamá trajo un mago a la fiesta. Hacía aparecer palomas de un sombrero, ¿cómo puede ser eso posible? Yo creo que lo de bailarel trompo es igual: magia.
Muy seguido siento cosquillas en mi pecho, como que traigo mariposas que quieren salir de allí. Y siento cómo vuelan dentro de mí, y eso me hace voltear al cielo y ver las nubes y entonces no aguanto la alegría que siento, y abrazo al que tengo más cerca. Y mi amigo me empuja para que no lo abrace, pero las mariposas no se detienen y siguen y siguen, y entonces me tengo que abrazar yo mismo para poder calmarlas.
Pero cuando estoy con mamá y las mariposas aletean me siento bien porque sé que la tengo a ella muy cerca, y mi abrazo va a ser correspondido y voy a poder sentir también lo que ella tiene dentro, algo muy parecido a los aleteos que muy seguido siento.
Todo me parece perfecto, camino y siento los rayos del sol en mi frente y el viento del atardecer en mi cabello. Disfruto los dulces y la nieve, me encanta la malteada de fresa y el olor de mamá cuando me da el beso antes de dormir.
Lo que no entiendo es por qué no puedo ir a la escuela como mis amiguitos. Todos se van y yo me quedo solo. Una vez le pregunté a uno de ellos. Y me dijo que no podía ir porque yo era raro. Se lo dije a mamá y ella me explicó que porque yo era un niño Down. Eso me sonó tan extraño y me sentí más confundido que mejor ya no pregunté.
Entonces decidí ya no preocuparme. Ahora veo los pájaros, siento su felicidad y me hacen recordar a mis fieles compañeras, las mariposas.

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