Bellas de noche… Objetos del deseo ante el paso del tiempo

Bellas de noche… Objetos del deseo ante el paso del tiempo

Jesús Carvajal Moncada.-

El término Vedette, de origen francés, hace referencia a una persona del sexo femenino que actúa, canta y baila en un espectáculo de cabaret. La equivalencia en español es “estrella de una obra”. En ocasiones se utiliza de forma negativa para señalar a quien intenta hacerse de una imagen estelar en determinada actividad, no necesariamente artística, sino también en el caso de los deportes, por ejemplo.
Las vedettes en México vivieron un momento relevante en las décadas de los 70 y los 80, con temporadas en espacios teatrales y centros nocturnos, lo cual transformó el concepto de lo que una vedette hacía o debía ser, por lo menos en nuestro país. Estas mujeres cantaban y bailaban, algunas de ellas tocaban algún instrumento musical y participaron en películas y programas de televisión. No se especializaron en ninguno de estos campos como para hacer una carrera en específico, sino que se trataba de una combinación de disciplinas artística bajo un factor común a todas: una notable belleza física y sensualidad, mostrada en diminuto vestuario o en ocasiones en desnudos totales. Ello les hizo acreedoras de enorme popularidad, convirtiéndolas en objetos de deseo. Sus vidas fueron conocidas, principalmente, en relación con el mundo del espectáculo junto a determinados aspectos de sus vidas privadas que con el retiro de los escenarios fueron perdiendo atención, para recuperarse progresivamente en este siglo XXI.
La vida actual de algunas de las principales vedettes de las décadas mencionadas fue llevada al documental ‘Bellas de noche’, realizado por María José Cuevas, hija menor del pintor José Luis Cuevas y estrenado a fines del año pasado. Olga Breeskin, LinMay, Rossy Mendoza, Wanda Seux y Princesa Yamal, comparten su vida presente, con constantes viajes a su pasado de auge y esplendor. Un trabajo de este tipo podría verse bajo una motivación morbosa, ya que en él se presenta el antes y el después en la vida de las vedettes, su ascenso a la cumbre y su subsiguiente caída, no sólo por el paso del tiempo, lo cual es algo totalmente natural, sino por decisiones y situaciones de su vida privada.
En todo caso, el documental pretende quitar a dichas mujeres la imagen de frivolidad que una parte del público pudiera formarse de ellas, para presentar a seres que también piensan y sienten más allá de haber sido objetos sexuales del momento, y como cualquier persona han atravesado por momentos difíciles en su existencia. Al respecto de los propósitos de este producto fílmico, surgieron comentarios en medios acerca de que constituía un sólido mensaje contra la misoginia en la actualidad. Sin embargo, es pertinente aclarar que si la nota se refiere a la explotación hecha de sus atributos físicos, ninguna de estas vedettes se dedicó a esta carrera porque haya sido presionada u obligada a ello. Aunque no se profundiza en la formación de una personalidad y aspectos de su vida que las llevaron al mundo del espectáculo de esta manera, sí se aprecia una aceptación total de ellas por sus cuerpos, por asumir el esfuerzo de mantenerse bellas y mostrarse desnudas sin pudor. No hay arrepentimiento por ello, ni aun de Olga Breeskin, quien como parte ahora de un grupo de fe, pareciese la pecadora redimida. No obstante, Breeskin se protege así de los excesos vividos con el alcohol y las drogas, y probablemente de haber ejercido la prostitución, lo cual no se aborda en el documental.
Sobre esto último, María José Cuevas fue cuidadosa de no abordar puntos muy polémicos o fuertes emocionalmente, como el caso de la prostitución de Breesking o el por qué la Princesa Yamal no intentó retomar su carrera después de lo que al parecer fue una injusta encarcelación. Es un hecho que no necesariamente debe contarse todo, pero evidentemente María José fijó con claridad los limites en cuanto al tratamiento de las protagonistas de su documental, de forma que pudiese darles la oportunidad de mostrar la lucha por dar sentido a su vida ahora.
Por otra parte, la labor de las vedettes no debe confundirse con el cine de ficheras, éste retomó el trabajo de ellas para crear historias que dieron trabajo a actores y actrices en México en la década de los 70, aunque no aportara mucho a la industria cinematográfica. En relación a la esencia de su actividad, hablar de si cubren los requisitos para ser una figura artística o no es algo que puede debatirseLo importante hasta aquí es que el espectáculo de revista musical donde se desempeñaron las vedettes representó una opción principal de diversión para los adultos en la ciudad capital, hasta que una diversificación en la oferta de los centros nocturnos que llevó a aprovechar de otras maneras la belleza femenina, cambio la historia.

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