¡Valle  del  Yaqui, tierra  de  esplendor!

¡Valle del Yaqui, tierra de esplendor!

Profr. Ignacio Valenzuela Alcántar  (SIRM)

 

¡Querido Valle del Yaqui, eres
orgulloso como ninguno.
Sabes bien a lo que te atienes…
“tu agricultura es número uno”!

Tierra de historias encontradas,
esmeralda a verdes matices;
oro, en producciones doradas,
yaquis de ancestrales raíces.

Primaveras bellas, de ensueño.
¡Tus brisas, bochorno del alba!
Del Valle del Yaqui eres dueño…
porque aquí la dicha no es calva.

Tierra de gran trabajo y tesón,
historia inmortal de Sonora,
vives en Ciudad Obregón
pujanza desarrolladora.

Es la Sierra Madre Occidental,
quien da origen a tu gran río.
Yaqui, lleva su nombre natal,
y grandeza por apellido.

Del Valle del Yaqui frontera,
“Majestuoso Mar de Cortés”
belleza es tu franja costera…
playas, dunas… ¡y adiós al estrés!

Vibración de las maquinarias
se siente el trabajo y, muy fuerte,
las tierras, fortunas millonarias,
con sudor y esfuerzo… ¡Ah, gran gente!

Pueblos, y de grandes esfuerzos,
sembrados por tu geografía,
amalgama de los grandes lienzos,
¡gente y vida… se desafía!

Tu etnia, como tiempo remotos,
¡historias, grandezas infinitas!
Orgullo son para nosotros…
¡Yaquis fuertes! ¡Hermanos caitas!

En los ocho pueblos se canta,
se baila y reza la tradición.
Para el yaqui Semana Santa:
¡es manda, entrega a Dios y pasión!

Hermosa “Danza del Venado”,
lucha feroz para subsistir
describe en su baile sagrado
“Solo vive… y déjame vivir”

“Revolución Verde” es pujanza,
Un mundo intentando salvarse,
Valle del Yaqui la enseñanza,
para el hambre contrarrestarse.

“Oviáchic”, la presa grandiosa,
“La sangre del milagro verde”;
¡canales, vida esplendorosa…
riqueza que cualquiera muerde!

Valle del Yaqui, eres gran lucha,
del rico contra el oprimido,
sangre inocente ha sido mucha,
¡Dios… muerte para el más sufrido!.

Mi San Ignacio Río Muerto,
del Valle del Yaqui eres parte,
tus mártires, valor y acierto…
¡Su corazón se cuece aparte!

Cantarinas aguas de riego,
por canales se dejan ver bien,
contrastando el azul del cielo…
¡El hermoso valle es un edén!

Preciosos tus atardeceres,
son encajes de sol rojizo
cual gran embrujo de mujeres…
¡Bendito mi Dios que el valle hizo!
¡Tus fiestas, tradición e historia,
de cada yaqui forman corazón!
¡Son un legado, orgullo y gloria…
nacer en tus tierras de esplendor!

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