“Te doy mis ojos”: un análisis sobre la violencia doméstica

Por:  Michelle Olivares

“Te doy mis ojos” filme español dirigido por Icíar Bollaín, exhibido dentro del Cineclub Itson, retrata una historia cotidiana que se sucede en muchos hogares de forma oculta, ya sea por miedo de contarla o porque se piensa que eso es lo normal en un matrimonio.
Cuando una pareja decide unir sus vidas, generalmente es por amor, los dos están llenos de esperanzas, ilusiones y expectativas; sin embargo, a veces la realidad dista mucho de los sueños iniciales.
El trabajo cotidiano, el cansancio de la jornada, la rutina diaria o la propia personalidad de cada miembro de la pareja, pueden ser obstáculos para alcanzar aquella felicidad anhelada que en un inicio se veía tan cercana.
En la película, Pilar llega al límite de lo “soportable” cuando toma la difícil decisión de dejar el “hogar” que formaba con Antonio. Toma a su hijo y va a casa de su hermana en busca de refugio y protección. Inicialmente , lo hace porque su ser llegó al límite, porque ya no podía aguantar tanto dolor, sufrimiento y humillación. A pesar de lo que esto implicaba, se mantuvo firme en su decisión y se atrevió a ser diferente. Buscó una ocupación, primero por necesidad, después por desarrollo personal y satisfacción propia. Se rodeó de amigas, un círculo social que le sirvió de apoyo.
No obstante, la insistencia de Antonio para que ella volviera a casa y los juramentos de amor eterno y de que todo sería diferente, hicieron renacer en ella esas esperanzas que eran tan sólidas el día de su boda. Aún más, Antonio buscó por cuenta propia apoyo psicológico, lo cual era un buen indicador de su sincero deseo de cambio y de su esfuerzo por cambiar y ser mejor. Ya había aprendido la lección ¿qué podría salir mal ahora?
Lamentablemente, la historia personal de Antonio, sus miedos e inseguridades, su baja autoestima, su inseguridad propia y la necesidad de sentirse poderoso ante Pilar, lo llevaron de nuevo a sus actos violentos y en un arranque de ira, celos, pasión, rabia y aparente amor, lo hicieron humillar públicamente a aquella mujer a quien decía amar.
Pilar, a pesar de haber querido salvar la relación y esforzarse porque así fuera, no pudo soportarlo más y lo dejó definitivamente, a pesar de los chantajes emocionales de Antonio, entre ellos la amenaza de suicidarse.
El guión retrata por qué a veces es tan difícil apartarse de una pareja dañina: la codependencia emocional es el vínculo invisible que mantiene unidos a muchos matrimonios que “no pueden separarse” porque entre ellos hay “amor profundo y verdadero”, a pesar de que uno o ambos no son felices, no se pueden desarrollar como personas o sufren a costa del otro.
No podemos juzgar a Pilar por regresar con Antonio a pesar de que todas las señales decían que NO debía hacerlo. En el fondo lo amaba, a pesar de todo. Tampoco podemos juzgar a Antonio, ya que desconocemos su historia personal, no sabemos cómo fue su infancia ni qué trato recibió de su familia. Él no aprendió a amarse a sí mismo, y por eso nunca podría amar realmente a otra persona. Antonio tenía la intención de cambiar, buscó ayuda y empezó a poner las recomendaciones en práctica; esto es algo muy loable que no todos los hombres hacen. Pero aunque se pueda trabajar individualmente y cambiar algunas actitudes, la personalidad es algo que nos define como individuos y que está en nuestra esencia. Al final, Antonio no pudo dominar esos impulsos inherentes a él, ocasionando la pérdida definitiva de aquellos a los que “a su manera”, amaba.

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