Poema de ayer

Por: Magda Irma Palomares

El tic-tac del reloj
se desliza por las teclas
del tiempo,
marcando un ritmo
armónico y sereno.
Nada le perturba,
nada le inquieta.
Cumple con infalibilidad secreta
la misión que le fue encomendada
en la tierra.

El grillo,
escondido en un rincón
entona quejumbrosa melodía.
Su canción nocturna
que interrumpe a intervalos
evoca cosas idas
surgidas en los silencios
de noches, como esta, frías.

Ayer.
El ayer tan cercano
que vislumbro tan lejos.
El tiempo pasado
que es como un espejo
reflejando una imagen
que no puede ser mía.

El ayer que hoy me mira
con nuevos reflejos
porque aquella melancolía
que envolvió mis sueños
se ha esfumado dejando
sólo un leve recuerdo.

El tic-tac del reloj
se ha llevado consigo
nubes y sombras.
La caravana del tiempo
sigue su camino
tranquilo y sereno…

…El ayer está muerto.

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